Publicado el: 09 Jun 2020

Tenemos lo que merecemos en la Senda del Oso

Casimiro ÁLVAREZ

[A Contracorriente]

Desde el último fallecimiento en la Senda del Oso a causa del desprendimiento de una valla en mal estado, muchas fueron las ilusiones que nos vendieron sobre una solución definitiva para la misma; le iban a meter mano antes del pasado verano, luego se dijo que, para principios del presente año, más tarde que antes de Semana Santa, y ahora, que no hay dinero; ni siquiera aquellos míseros 190.000 € en su día aprobados. La realidad es tozuda, todo sigue igual que hace un año a pesar del fallecimiento de un turista. Es más, el lugar del accidente mortal continúa sin reparar, igual que aquél siniestro día, con las vallas rotas y la cinta de plástico anunciando el peligro.

Desde hace ya mucho tiempo tengo claro que, de los políticos, o cargos públicos que viven a costa de nuestro dinero, nada bueno se puede esperar. Lo de ellos siempre es igual, charlatanería, promesas que nunca se cumplen, y todo tipo de artimañas para justificar lo injustificable, Y que el único lenguaje que entienden es la presión mediática y los tribunales de justicia, por tanto, nada me sorprende, es lo esperado. Pero lo que me cuesta trabajo entender es la actitud sumisa y conformista de quienes sufren directamente las consecuencias del estado actual de la Senda del Oso. Los empresarios de la comarca.

El pasado 7 de febrero me llama Marco de Maquila para ver qué sabía yo sobre la retirada de la valla de madera que se estaba produciendo en la Senda del Oso a la salida de Proaza. Fui a comprobarlo y hablé con el alcalde de Proaza, quién me aclaró que era una prueba que estaba haciendo Jaime Gordo, director del Parque Natural de las Ubiñas, con la empresa Tragsa. Y entonces lo tuve claro, y así se lo transmití a Marco; probablemente pretendían quitar de manera definitiva las vallas en la mayor parte de la Senda, para evitar quejas por el aspecto lamentable que presentan si no se hace un mantenimiento periódico, y dejarlas sólo en los lugares con mayor altura.

Un mes más tarde, más o menos, me llama Jaime Gordo correspondiendo a una ronda de conversaciones con las empresas y sectores afectados por la Senda del Oso, y en un tono sumamente cortés, educado y amable, como es costumbre en él, me explica que es el encargado de proyectar y dirigir las obras correspondientes a la inversión aprobada por el Principado de 190.000 €, y que consistirán en retirar todas las vallas de madera (todas, dañadas y sanas) para colocar un modelo nuevo, de metal y madera, que por lo que me dicen quienes las vieron, son una chambonada, sólo en los lugares de mayor peligrosidad; así como poner una nueva señalización; pero dada la escasez del presupuesto, dejar para otra ocasión la reparación del pavimento, incluso en las zonas más deterioradas o de mayor peligro, como por ejemplo los túneles. Es decir, quitar la mayor parte de las vallas y gastar el escaso dinero que nos asignaron en poner nuevas señalizaciones. ¡Éramos pocos y parió la abuela!.

Le expreso mi agradecimiento por la llamada, pero el rotundo desacuerdo con su idea. Las vallas son imprescindibles a lo largo de toda la Senda del Oso, desde el primer al último metro, así fue concebida y ejecutada cuando se creó, puesto que no se trata de una ruta de montaña para expertos ciclistas, como él insinuaba, si no que por ella circulan en su inmensa mayoría familias con niños, en la mayor parte de los casos pequeños, que están dando sus primeras pedaladas. Le digo así mismo que no entiendo la razón para cambiar el modelo de valla, en su mayor parte en buen estado, cuando lo único que necesita es un mantenimiento periódico y barato. Pero la mayor sorpresa la llevo cuando le advierto que nos vamos a oponer de manera masiva a su idea, al decirme que ya habló con la mayor parte de empresas y nadie puso objeción alguna.

Jaime Gordo es un funcionario que en la actualidad ocupa el cargo de Dr. del Parque de las Ubiñas, al que le encomendaron la responsabilidad de gastar 190.000 € en la Senda del Oso, pero me temo que no conoce demasiado sus circunstancias o particularidades, y hasta es posible que ni la haya recorrido entera en bicicleta, en coche se ve distinta. Pero nosotros vivimos de ella, la conocemos como la palma de la mano, sabemos quiénes son sus usuarios y los problemas que padecen cuando falla el mantenimiento, por eso parece inexplicable que se acepte de buen grado otro gatuperio más de los políticos. Decía hace unos días un admirado escritor que «el problema no es que alguien con poder sobre vidas y economías mienta. Todos lo hacen. El problema, grave, es cuando a demasiada gente no le importa en absoluto que les mientan».

Por otra parte, siento curiosidad por saber quién vende la nueva señalización, y los familiares o amistades que tiene.

Comentarios:
  1. Montse Mas dice:

    Estoy de acuerdo contigo Casímiro, tu ya sabes cuantas veces desde Andorra proteste por otras situaciones que rompieron mi corazón y mi amor por Asturias, Proaza, por mis queridas Paca y Tola Mi decepción ha hecho que no hayamos vuelto por estas tierras a las que yo amaba, aunque regresaremos un día para saludarte a ti y a tu familia que es el mejor recuerdo.

  2. José María FRAILE CUÉLLAR dice:

    Se deberían publicar y difundir los Nombres Apellidos y Cargos de los Políticos y Funcionarios responsables de La Senda del Oso.

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