Publicado el: 18 Sep 2020

Familias de Quirós anuncian movilizaciones por el transporte al instituto

Madres y padres de alumnos denuncian que un alumno que empieza la ESO tendrá que ir por sus medios hasta la carretera general, y otros deben recorrer medio concejo y tardan casi dos horas en llegar a Trubia, como ya ocurría el curso pasado

La consejera de Educación, Carmen Suárez, el curso pasado, en la reunión mantenida con las madres y el alcalde de Quirós, Rodrigo Suárez

Beatriz Álvarez/Quirós

El inicio del curso no solo trae problemas por la gestión de la pandemia. En las zonas rurales empieza también la pesadilla del transporte, que aunque afecta a pocos niños supone un enorme desgaste para las familias y es uno de los obstáculos para vivir en los pueblos. En Quirós se mantiene el problema denunciado ya el curso pasado, al que se suma el caso de un alumno de Tene, que no contará con transporte hasta la carretera general, a la que tendrá que llegar desde el pueblo por sus propios medios, para coger el transporte al instituto de Trubia. Ante esta situación, madres y padres quirosanos de alumnos del Instituto de Trubia anuncian movilizaciones frente el problema del transporte escolar en el concejo. A diez días de que comiencen las clases exigen que este problema sea resuelto por las autoridades competentes y que no ocurra como el curso pasado en el que obtuvieron buenas palabras de la consejera Carmen Suárez pero ninguna solución.

Representantes de las familias han recabado el apoyo del alcalde de Quirós, Rodrigo Suárez, padre de dos niños en edad escolar, en una reunión que han celebrado esta mañana en el Ayuntamiento y anuncian que no se quedarán de brazos cruzados mientras se atenta contra el derecho a la educación de sus hijos. Las familias denuncian así la discriminación que sufren las zonas rurales. “Se llenan la boca hablando de su apuesta por las zonas rurales y lo que realmente quieren es acabar con ellas”, dice Bea González una de las madres afectadas que valora que su hijo no acuda a clases hasta que no se les dé una solución, “un niño que pasa dos horas en un medio de transporte hasta que llega al instituto no puede rendir académicamente, pero además es un atentado contra su salud”.

Además este curso un alumno que empieza ESO en Trubia no tiene transporte escolar. El transporte escolar que siempre subió a Tene dejó de hacerlo hace un par de años cuando los alumnos acabaron el instituto y ahora el Consorcio rechaza volver a incluir este pueblo en la ruta. Han ofrecido una compensación económica a los padres para que sean ellos quienes por sus propios medios los que lleven al niño al Instituto. Los padres valoran que el chaval no asista a clase hasta que no tenga transporte algo que consideran lógico tratándose de enseñanza obligatoria.

En octubre se cumplirá un año desde que las familias quirosanas con hijos en el Instituto de Trubia comenzaron esta cruzada en defensa de los derechos de sus hijos. Los alumnos de ESO, como su nombre indica Educación Secundaria OBLIGATORIA, tienen que desplazarse al Instituto de Trubia y se encuentran con diferentes problemas para llegar a su centro escolar. En primer lugar, hasta el curso 2019-2020 existía una única ruta de transporte escolar a la línea que suponía, por ejemplo, que algunos niños, de entre 12 y 13 años fueran recogidos a las 6.15 de la mañana con destino a Bárzana donde suben al transporte público con destino a Trubia, tardando casi dos horas en llegar a su centro de estudios. Y ¿por qué dos horas si la distancia se cubre en mucho menos? Algunos de estos niños desde que se montan en su medio de transporte hasta que llegan a su destino recorren medio concejo, así, por ejemplo, un niño de Rano el año pasado iba a Villamarcel, Coañana, Faedo, Salcedo y La Fábrica para finalmente llegar a la línea regular y una vez en ella desplazarse a Trubia.

Este problema afecta también a los alumnos de Bachillerato a los que la supresión de un enlace a la línea por falta de niños en estudios obligatorios, les imposibilita aprovechar el transporte escolar, obligándoles a, si quieren seguir estudiando, tener que llegar hasta el autobús de línea regular en la carretera general andando varios kilómetros, eso o que los padres los lleven por sus propios medios con la dificultad añadida para conciliar familia y trabajo. A estas familias que los chavales estudien bachiller les supone un gasto que cuantifican hasta en 400 euros al mes, pues al taxi para bajar de las aldeas a la carretera general hay que sumarle el billete de línea regular, ida y vuelta. Desde el Consorcio de Transportes apuntan que es responsabilidad de las familias llevar a los alumnos de Bachillerato a clase “porque la enseñanza solo es obligatoria hasta los 16 años” lo que implicaría que los jóvenes de 16-17 años que viven en la zona rural “¿deben dejar de estudiar y quedarse en casa?”, se preguntan sus padres.

A todo esto además hay que sumar el estado de las carreteras de montaña y el invierno que nos acecha

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