Publicado el: 23 Sep 2020

La villa romana de La Estaca mide más de 700 metros

El equipo arqueológico mostró ayer los resultados de la excavación al director general de Patrimonio, Pablo León, y a los representantes municipales, dentro de las visitas guiadas que cierran la campaña de este año

Visita de los representantes regionales y locales a la excavación/ Foto Asociación de Amigos de la Villa Romana de La Estaca

Esther Martínez/ Las Regueras

El pasado sábado comenzaron las visitas guiadas a los trabajos de la campaña de este verano en el yacimiento de La Estaca, que ha sacado a la luz una serie de habitaciones que pertenecen a la villa romana, donde en la pasada edición de noviembre de 2019 se sacó a la luz un mosaico en un estado de conservación extraordinario. Juan Muñiz, director de los trabajos, ha sido el encargado de desentrañar para los visitantes parte del entramado de la vicus romana. Ayer, fue el encargado de guiar la visita de los representantes regionales y locales, en un encuentro que contó con la presencia del director general de Patrimonio, Pablo León; la alcaldesa de Las Regueras, Maribel Méndez; el concejal de Cultura, Vicente Herranz, la concejala de Personal y Participación Ciudadana, María Suárez Llana y el edil del PP Diego Parades.

La excavación de este año ha desvelado los pavimentos de varias estancias, que se supone que eran del personal de servicio, con empedrados de diversos tamaños. Siguen la estructura nuclear de las anteriores, en torno a un patio, pero son las destinadas al personal de servicio. Parece ser que está zona excavada corresponde a una ampliación de la casa original. La villa, según Muñiz, “no tuvo un desarrollo lineal sino que presenta un aspecto constructivo más “italiano”. También afirma, el arqueológo, que una vez abandonado el edificio, este sufrió saqueos en diversas épocas que en cualquier parte se pueden encontrar piedras que proceden de esa edificación. “Es normal, era la cantera de la época, y sucedió hasta en el Coliseo”.

Hay una sorpresa en esta campaña, y es la edificación exenta, situada a pocos metros de la villa. “Aquí tenemos una incógnita. En este edificio, hay un equipamiento posterior de planta semicircular, es tardoantiguo, lo cual quiere decir que después de que la sociedad romana abandonase el lugar, hubo otra población y otros usos de este valle. Sabemos que este elemento sería de uso agropecuario, pero queda esa incógnita; un molino, un lagar…lo que está claro es que esto unido a los restos de la iglesia y el cementerio contiguo, si que hubo una sociedad propia en este lugar, que dio lugar a una parroquia, a un camposanto y a un asentamiento”. La eria en la que se encontraron todos los hallazgos arqueológicos, lleva el nombre de San Martin, que es el topónimo de la actual parroquia. Dice Juan Muñiz que ese nexo entre lo que ocurrió en la villae y la época medieval es apasionante. “El siguiente capítulo de la historia, está también aquí, pero tendrá que esperar”.

Lo que sí se ha concluido con esta excavación, es que el tamaño de la casa es mayor de lo que se suponía en un principio. Afirma Muñiz, tras las prospecciones realizadas, que tiene 705 metros cuadrados de superficie.

 

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