Publicado el: 17 Oct 2020

Cuando Proaza tenía Ateneo

En 1927 nació una asociación que logró dinamizar la vida cultural de la villa, se preocupó por su mejora e incorporó a las mujeres como socias

Edificio que albergaba el Ateneo Proacense/ Begoña Pérez

Begoña Pérez/ Proaza

Corría el año 1927 cuando bajo el lema “Cultura y Expansión”, 17 vecinos proacenses con inquietudes culturales y compromiso social crean una asociación como muchas nacidas en los años 20 en Asturias (“la Atenas del Norte”). Tras una reunión el 23 de febrero de 1927, previa autorización de la autoridad competente, se refleja en un acta de constitución (26-01-1927) el reglamento estatutario, la junta directiva y se lleva a cabo la posterior comunicación al Gobierno Civil. Comienza su andadura el “Ateneo Proacense”. El objetivo social será la creación de una biblioteca y la celebración de fiestas de carácter cultural y recreativo. Los ingresos obtenidos por cuotas y otros medios serán repartidos al 50 por ciento entre biblioteca y recreo; siendo el objetivo de la biblioteca la adquisición de libros, revistas y periódicos para el fomento de la cultura, y el objetivo del recreo la celebración de fiestas y excursiones. La junta directiva se encargará del gobierno y administración de los intereses sociales. El número de socios será ilimitado y se clasificarán en cinco tipos: número, fundadores, protectores, de mérito y de honor. El reglamento podrá ser reformado en parte por acuerdo de la Junta General pero no se le podrá dar ningún matiz político. Comienza un gran proyecto que abarcará nueve años con un ascenso paulatino en recursos, socios, actividades y celebraciones; todo ello envuelto en un ambiente de colectividad y compromiso. Será arduo y lento. Las ayudas públicas se harán esperar y serán las privadas a través de socios protectores o emigrantes con añoranza los que empezarán a engrosar la biblioteca hasta la llegada de la tan ansiada ayuda pública con aportaciones económicas muy sustanciosas para la biblioteca. Gracias a la implicación y el trabajo +de las diferentes juntas directivas el objetivo social se enriquecerá de otras muchas actividades: conferencias, conciertos, viajes culturales, clases nocturnas, presentación de libros, biblioteca móvil…. Pero hay dos logros que me parece de vital importancia resaltar: el compromiso firme y tenaz del Ateneo en la solución de los problemas originados por las deficiencias sociales, sanitarias, administrativas… de la villa, y la incorporación de la mujer como socia. Hay que aclarar que a pesar de que en un principio a las mujeres se les negaba este derecho sí podían participar en las actividades que realizaba, siendo su afluencia mayoritariamente femenina. Hoy conceptos como desarrollo comunitario rural, economía sostenible o capital cultural están en boca de todos, pero ya a principios del siglo XX había vecinos que por amor a su tierra, sus ascendientes, su cultura y por supuesto su interés de mejora económica y social iniciaron un camino de descubrimientos, de colaboracionismo y justicia en favor de un bien común: Proaza. Si profundizamos en la prensa histórica de esa época observaremos el nivel de las conferencias. Ya existía el interés por nuevas corrientes pedagógicas como Montessori o Piaget que iban a revolucionar la Educación, ya se interesaban por la mecanización y mejoras en la explotación agrícola con participación de ingenieros que aportaban sus conocimientos y los nuevos proyectos en el mundo de la agricultura, ya existía un elevado interés en el conocimiento y la aplicación de medidas eficaces en el campo sanitario para combatir y erradicar enfermedades que acechaban en el momento, ya existía la defensa por los derechos civiles en el pago de impuestos y mejoras urbanísticas. A pesar de que el Ateneo como tal desapareció con la guerra civil, sí es verdad que el local se reconvirtió en la dictadura en una sala privada de baile y celebraciones conservando el mismo nombre Algo permanece hoy en día de aquel esplendor cultural, una biblioteca pequeña pero comprometida, unas asociaciones con ilusión, unos vecinos hijos y nietos de esos que en su día tenían ilusión y valentía para llevar a cabo un proyecto tan enriquecedor y fructífero. La población ha disminuido considerablemente pero también la motivación. Mientras otros concejos se afanan en crear comunidad, nosotros estamos perdidos en un limbo de desidia y de individualidad que evita que el concejo en conjunto progrese y se enorgullezca de sí mismo.

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