La relación del municipio de Las Regueras con la fábrica de armas de Trubia fue algo natural por la cercanía. Durante los años que duró la escuela de aprendices era normal encontrar jóvenes con el uniforme reglamentario. Fue la primera escuela de formación profesional de España.
Los concejos de Grado, Oviedo, Las Regueras y todos los de los valles del Trubia se vieron beneficiados por esta instalación al ofrecer miles de puestos de trabajo. El resultado de la producción eran cañones y lo siguen siendo. Armas para la guerra o la defensa. Hace unos años se movilizaron con mucha razón colectivos de todo tipo de ideología contra el despido de trabajadores y el cierre de parte de la factoría; aún hace pocos días el tripartito ovetense pidió su readmisión. Los objetos que fabrican en Trubia sirven para que un colectivo de ciudadanos con uniforme defiendan en caso de necesidad, el ordenamiento constitucional. Parece que alguien no entiende bien la unión de piezas en este juego de estrategia. Quienes se encargan de que el producto de una fábrica de armas tenga una finalidad, son los ejércitos. Hasta aquí encaja todo. Luego es un poco más complicado….
Un hasta hace poco eurodiputado, y ahora candidato a la presidencia de este país dice, que : «es vital que en una sociedad democrática la democracia también tenga que ver con el ejército, se deberán reconocer los derechos fundamentales de los profesionales de las Fuerzas Armadas que tienen hoy en día restringidos en un 80%». Dice también que se sigue permitiendo que haya ciudadanos de nuestro país con uniforme que están privados de libertad y pueden ser arrestados sin pasar previamente por un juez. La democracia debe entrar en todas partes, también en los cuarteles. Las fuerzas armadas son ciudadanos con uniforme (otra vez) y además deben ser un instrumento para el cambio, «no sobra nadie y, por supuesto, no sobran los profesionales de las Fuerzas Armadas». «(6/3/2015)EL DIARIO».
Hasta hace poco este colectivo por llevar este uniforme, debía levantarse cada día unos minutos antes, meter una linterna en el bolso y agacharse a mirar los bajos de su coche. Muchos de ellos murieron en guerras que no eran las suyas y ni siquiera fueron devueltos a sus familias. No son más héroes que quienes apagan incendios, operan en un quirófano, o conducen trenes. Cada colectivo lleva un «look» distinto acorde con las «modas» que dicta la profesión que han elegido libremente en un país donde también con respeto y libertad los espacios deben ser compartidos y no compartimentados.
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Ghandi decía, "lo que se gana con violencia, se mantiene con violencia". La cultura popular sostiene que el que a hierro mata, a hierro muere. Cada guerra que hay en el mundo la siento mía (de todos), porque me recuerda lo insignificante que soy; y estoy seguro que los que más la sufren son tan inocentes (de inocencia) como yo; simplemente el factor suerte o desgracia es el factor determinante.