No me gusta la política porque nunca me la creí. La considero lo más parecido a la publicidad, el marketing y hasta el ilusionismo, y las campañas de los partidos lo más cercano a esos anuncios destinados a seducirnos para que consumamos tal o cuál marca de coche, de crema anti-arrugas o de dentífrico. Ellos son los profesionales del discurso y la soflama y nosotros unos pobres ciudadanitos de a pie que nos quedamos con la parte más superficial y elemental del mensaje. “Busque, compare y, si encuentra algo mejor, cómprelo”.
Pues sí, queridos. No me gusta la política y además me aburre soberanamente. O como decía aquél: “Donde esté una buena corrida, que se quite el fútbol”. A lo que alguien respondió: “¡Tóma, y los toros!”
El Seven de Grao atrae otras disciplinas al concejo, el ciclismo, talleres de ajedrez con…
Santo Adriano ofrece una experiencia tipo búsqueda del tesoro que se realiza con el móvil…
La mejora de fachadas y edificios municipales, y la construcción de un puente en El…
El karateka moscón también recibió en la 41 Gala del Deporte Asturiano, el galardón a…
Sara Villacampa ofreció en dos jornadas asesoramiento sobre salud cardiovascular y ósea, salud íntima y…
Ver comentarios
Muy bueno el recurso lingüístico final. Personalmente, conforme la definición de política que ofrecía el teórico Nikos Poulantzas, no me aburre; en cambio las declaraciones de los políticos me deprimen. A ciertas edades los toros y las alegrías para el cuerpo, dejan de serlo; se convierten en excesos que hay que vivir con moderación, no pudiendo usarlos como válvula de escape