Por José Manuel R. ANTOMIL
Desde que tengo uso de razón he conocido las terrazas de Oviedo. es verdad que en los últimos años se multiplicaron y aumentaron los locales de hostelería, que se fue modernizando y adaptándose a lo que la clientela demanda, sobre todo a raíz de la prohibición de fumar en el interior de los establecimientos.
Pero también es verdad que hoy no se concibe un Oviedo sin terrazas. ¡Qué desolación causa ver el Antiguo, el Fontán, la Corte o el colonial, además de tantos y tantos locales, sin terrazas! Pero es que llegan los politiquillos de turno y no se les ocurre otra cosa que arremeter contra la hostelería, una de las pocas cosas que genera riqueza y empleo en Asturias.
Estos aprendices de gestores se han empeñado en destruir Asturias y a fe que lo están consiguiendo. Han acabado con la industria, con el campo y ahora la toman con la hostelería. ¿Qué hemos hecho los asturianos para merecer tanto incompetente?
Señores políticos locales y regionales, toman medidas que rozan el ridículo. Buena prueba de ello son las medidas contra las terrazas y el carnet fitosanitario, del que me ocuparé en otro artículo.
Señorías y concejales, no se ocupan ustedes de arreglar y limpiar las carreteras, los ríos, los montes, no. Se ocupan de hundir al que trabaja y los mantiene a ustedes. ¡Mira que hay cosas que hacer en Asturias! Pero van ustedes y se ocupan de hundir al sector hostelero y que un campesino de 70 años tenga que sacar un carnet para hacer lo que ha hecho toda su vida.
Son ustedes tan incompetentes que, la gran mayoría de quienes trabajan, los repudian y con razón, porque es difícil evidenciar tanta incompetencia.
Dedíquense a trabajar por Asturias y los asturianos justificaremos, por una vez, que son dignos de la soberanía que representan.
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