La osa en el momento de encontrarse con los el cazador
F. Romero / Proaza
La osa ganó la partida al cazador. Un madrileño, al que le había tocado en sorteo un rececho de rebeco en Proaza, tuvo que regresar a casa con las manos vacías, a pesar de haber dado en el blanco. Fue la semana pasada, en Peña Caranga. Iba acompañado de los guardas rurales. Apareció la pieza y fue alcanzada, aunque quedó malherida. El rebeco huyó y el cazador siguió su rastro por el monte. De pronto, tres esbardos se cruzan en su camino. Se echan atrás y les dejan pasar para no asustarlos. Prosiguen la búsqueda y, para su sorpresa, se encuentran a la madre. Les enseña los dientes. La osa les quiere asustar porque tiene en su poder al rebeco y no piensa renunciar a él. Ya ha empezado a comérselo. Una historia real que, sin duda, dará que contar al cazador madrileño que, ahora, intentará conseguir ante la administración regional que le permita cazar otra pieza, dado que la que el trofeo que le correspondía por sorteo se lo llevó una competidora con la que es mejor no disputar.
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El que no corre,vuela.Ella tiene familia que alimentar.
Tenia fame' el oso.