Redacción/Trubia
Kobu, un mastín de ocho meses, desapareció ayer por la mañana en Villarín, cuando se fue de aventura con un perro mayor, de 15 años, de la misma familia. A las pocas horas, el perro más viejo apareció solo, y la familia comenzó una búsqueda desesperada. «Si se escapa es porque se va con el otro, y nunca le deja, siempre vuelven juntos», dice su propietaria, Rosa Valle. La familia se movilizó inmediatamente, haciendo batidas por Trubia y su entorno, y a través de las redes sociales. «La gente se volcó, estoy emocionada», dice Rosa, muy encariñada con Kobu, que vino a ocupar el hueco que dejó otro mastín de la familia, ya fallecido. «Es un perro muy cariñoso y tiene mucha gracia, tan grande y cachorro. Teníamos un disgusto terrible, no nos resignábamos». Estuvieron dando batidas por el pueblo y por los montes cercanos hasta la madrugada, pero nada. «Y era muy raro, porque al silbido de mi hijo siempre viene, por allí no estaba», cuenta Rosa. Hoy al mediodía apareció sin más en el pueblo. «No tenía hambre, había comido, y tampoco estaba sucio de barro como cuando hace alguna escapada al monte. Creo que alguien lo retuvo, quizá con buena intención, y hoy lo soltó», concluye su propietaria, que agradece a todos el apoyo para recuperar a Kobu.
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