Redacción/Grado
‘Chispa’, la perra de Proaza que unos visitantes llevaron al albergue de animales de Oviedo creyendo que estaba abandonada, ya está en casa con sus dueñas, las pequeñas Carmen y Lola. La familia tuvo que dar mil vueltas para conseguir recuperar a la perra, ya que el chip estaba a nombre de los dueños originales, de Gijón, que la habían abandonado. La historia de `Chispa’ en Proaza se remonta a 2017, cuando Moisés Prada comenzó a ver a la perrita por el entorno de la gasolinera, durante varios días, y tras constatar que estaba abandonada, la adoptó. Sus hijas, las pequeñas Carmen y Lola, le pusieron el nombre y ‘Chispa’ se integró como una más de la familia. Hace unos quince días, la perrita se escapó de la casa asustada por los truenos. Unos visitantes pensaron que estaba abandonada, y se la llevaron al albergue de animales de Oviedo, que se negó a devolverla porque el chip no estaba a nombre de la familia. Fue necesario que Moisés Prada recurriera a los dueños originales para recuperar a la perra. «Ellos fueron al albergue de Oviedo y la recogieron, y para que nosotros pudiéramos adoptarla, la llevaron al albergue de Serín, donde nos la dieron finalmente en adopción, ya a nuestro nombre», resume Moisés, que critica la actitud y el trato del albergue ovetense. Un trámite que se prolongó durante casi una semana. Finalmente, Carmen y Lola pudieron volver a abrazar a ‘Chispa’, que ya está en casa con los otros perros de la familia.
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