Redacción/Grado
La capilla de Vega de Anzo ha sido recuperada en los últimos años para la celebración de bautizos, ceremonias que no se solían realizar en este pequeño templo rural, que ayer abrió sus puertas para la pequeña Alma Caramés Farías. Se trata de una tradición reciente, que comienzan a adoptar familias con raíces en el pueblo. El primer bautizo que se celebró en este pequeño templo fue el de Luis Fernández Pato, de 2011, y poco después, en 2014, el de su hermana Blanca. En 2019 fue bautizado Pedro Caramés Farias, y ayer su hermana Alma. La tradición se comienza a asentar, y el próximo mes de agosto habrá otro, de la pequeña Candela, cuyos padres tienen raíces en el pueblo aunque viven en Madrid.
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