
[La Mosquitera]
Entono el mea culpa pues llevaba ya varios años sin acudir a la festividad de San Antón en Cuaya/Coalla. Unas veces el fútbol de mis hijos y otras el trabajo impidieron que disfrutara de esta tradicional celebración del patrón de los animales, pero el pasado 18 de enero pude volver y comprobar que no sólo se mantiene el buen ambiente que siempre ha distinguido San Antón, sino que se ha revitalizado con la participación en su organización de mucha gente joven.
Esta fiesta de Cuaya, con su puja de novillas y otros productos, se celebra desde tiempo inmemorial. Yo la empecé a frecuentar hace unos 25 años a raíz de la rehabilitación de la iglesia parroquial y al conocer entonces a José Ramón Fernández, que fue durante décadas el mayordomo mayor y subastador. A sus 83 años José Ramón sigue implicado, pero da gusto ver que van tomando el relevo nuevas generaciones. Quizá en esta conjunción de la tradición heredada con el empuje que aporta la colaboración de la juventud, radica el éxito actual de esta festividad y la garantía de su futuro.
El lema “tira pa Cuaya” que se repite en camisetas y sudaderas, en redes sociales y carteles, es la invitación que aceptan encantados no solo los vecinos de la parroquia, sino cada vez más visitantes de todo el concejo y de otras partes de Asturias, algunos de los cuales traen a sus mascotas para que sean bendecidas tras la misa con gaita y la procesión del santo. El momento culminante es la subasta de panes de escanda, bollos preñaos, pitos caleya y otros productos caseros, para terminar con las novillas cuyos pujadores reciben como obsequio un puro como marca la tradición. La celebración continúa con una comida popular y se remata con verbena. Todo lo que se recauda revierte en la mejora del pueblo, desde la compra de una amplia carpa para esta fiesta, a la renovación del reloj de la iglesia o la restauración de la sacristía.
Lo tengo muy claro, el próximo enero yo tiro pa Cuaya.
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