Rafa Balbuena / San Claudio
La decisión de la empresa Tess Defence, que anunció en 2024 su intención de ubicarse en Asturias, supone un llamamiento al refuerzo de la industria militar en el concejo de Oviedo. El pasado febrero el alcalde Alfredo Canteli confirmó que el consistorio ofreció terrenos en San Claudio para esa nueva factoría de alta tecnología militar, en los que se ha interesado el consorcio ahora liderado por Indra y del que forma parte Santa Bárbara Sistemas. Los terrenos ofrecidos por el Ayuntamiento de Oviedo se sitúan en las cercanías de la antigua fábrica de prefabricados de hormigón de El Caleyo, en San Claudio, y aunque a fecha de hoy no están cerradas las conversaciones ni hay conclusión sobre la ubicación de esa eventual nueva factoría en el concejo (que se sumaría a las instalaciones de la Fábrica de Armas de Trubia), la ocasión parece propicia para hacer un repaso a las industrias que acogió la zona este de Oviedo, en el tramo San Claudio-La Lloral-Ponteo, y que aunque pueden ser reutilizables como suelo industrial, hoy ya pertenecen a la categoría de espacios en desuso.
En este sentido, El Caleyo Nuevas Tecnologías constituyó durante décadas un referente en la fabricación de hormigón y encofrados en el centro de la región. Junto con la fábrica de La Manjoya fue uno de los símbolos de ese Oviedo fabril que producía elementos de construcción primaria, y que se fue para no volver más. Durante casi medio siglo constituyó un activo de empleo y riqueza para San Claudio, pero los efectos macroeconómicos de la globalización, el estallido de la crisis inmobiliaria y del ladrillo y una gestión deficiente de recursos -pese a pertenecer a un conglomerado de empresas que en teoría podría hacer frente a eventualidades de este tipo- no evitaron que la empresa entrase en 2009 en concurso de acreedores. La quiebra terminó finalmente por hacerse firme y el historial de despidos de El Caleyo, más de 15 años después, sigue evocando un amargo recuerdo en la localidad. Más de 40 años de presencia en San Claudio que acabaron con un extraño epílogo: a fin de aliviar la deuda pendiente, se vendió el remanente de maquinaria a Groupe de Trabaux Feghouli (GTF), una empresa ubicada en el Magreb de la que hoy apenas se sabe nada, y que ni siquiera en Internet se pueden rastrear datos fiables ni demasiado esclarecedores. Hoy, las instalaciones de la fábrica de El Caleyo ofrecen un aspecto fantasmal y son pasto de destrozos y vandalismo.
La Fabrica de Loza: es sin duda el referente histórico, económico y popular que ha dado nombre a la localidad dentro y fuera de Asturias. A día de hoy una sola palabra define el estado actual de este recinto: calamitoso. Motor laboral de primera categoría, los productos de vajilla fina y decoración salidos de Loza San Claudio eran un orgullo no solo para la empresa y para quien recibía de regalo una pieza de ajuar salida de esta fábrica: raro será el ovetense de más de 50 años que no recuerde -incluso con nostalgia- lo que esta fábrica supuso dentro y fuera del concejo. Pero a partir de los años 80 la empresa sufrió un declive que motivó su “deslocalización” fabril a Marruecos. Curiosa similitud con el declive de El Caleyo, aunque peor es el efecto visual que ofrecen actualmente las instalaciones de la Fábrica de Loza. Son innumerables las protestas presentadas por colectivos vecinales y ciudadanos a título individual. Los usos puntuales (Noche Blanca y otros espectáculos) apenas suman en un recinto donde la resta (exponencial) es la constante. Baste decir que en Internet abundan desde grupos en redes sociales donde se narra, por la vía del estudio serio de la arqueología industrial como por la del frikismo más descerebrado, los destrozos y debacles que sufre esta emblemática infraestructura que tanto supuso para Asturias durante más de un siglo. Por si esto fuera poco, algunas de sus instalaciones sirven de infravivienda para un grupo de personas en situación de indigencia, dando un plus de dramatismo y gravedad a una situación de por sí lamentable.
Cerámica La Lloral-Ruisanchez: a la salida de San Claudio, en la carretera AS 371, en sentido Las Regueras. Otro ejemplo de ruinas industriales en la parroquia, con un efecto visual deplorable. Cerámica La Lloral también participó de la fama de San Claudio en esta industria, aunque su labor productiva se orientaba a la fabricación de aparejos constructivos, como ladrillo y teja. Era una fábrica más modesta que se nutría de la misma materia prima que Loza San Claudio, ya que el suelo del entorno de La Lloral es rico en arcillas. De hecho, a la charca de San Claudio se le llama popularmente “La Barrera” ya que de allí se extraían material de este tipo para su transformación. Sin embargo, su progresiva carestía -entre otras causas- abocó a la deuda a la empresa, cerrando sus puertas hace más de una década y quedando en la ruina sus instalaciones, situadas en una curva de gran visibilidad en la carretera que conecta Oviedo con El Escamplero y Grao. Arrasado por completo su interior, también con deplorables huellas de vandalismo en su entorno, hasta hace no mucho aún se podía leer en su fachada el rótulo de la empresa. Actualmente su suelo está en venta, y aunque siguen en pie las paredes exteriores y una pequeña parte del tejado, su derrumbe absoluto parece más cuestión de tiempo (poco) que otra cosa.
Anexos de la Estación del tren: en el anterior número de LA VOZ DEL TRUBIA dimos cuenta de la ruina que amenaza este edificio, construido a finales del XIX y al que el abandono y vandalismo -ya sea en forma de pintadas, destrozos, acumulación de escombros y basuras- han abocado a su penoso estado actual. Habida cuenta de que forma parte de una infraestructura ferroviaria en uso (la línea C7 de cercanías) y de utilidad manifiesta para el vecindario de San Claudio -y de la industria militar que nos ocupa-, resulta incomprensible que ADIF no tome cartas en el asunto adecentando el recinto, que además adolece de mala iluminación y unos accesos llenos de barro y maleza a ambos flancos del parque de vías.
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