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Tipos de vino: diferencias entre tinto, blanco, rosado y espumoso

Pocas bebidas evocan tantas sensaciones, cuentan historias y transmiten emociones como lo hace el vino. Es un producto muy presente en todo tipo de celebraciones, ritos, en restaurantes y encuentros distendidos con familiares y amigos. Es decir, que el vino es mucho más que una simple bebida alcohólica: es sinónimo de cultura, el resultado de una tradición milenaria que combina el trabajo del ser humano con la generosidad que nos proporciona la tierra. Su complejidad sensorial y su potencial de envejecimiento lo convierten en uno de los productos con mayor personalidad y carácter que ha creado la humanidad.

Además, se asocia estrechamente con la gastronomía y con ciertos beneficios para la salud, ya que contiene resveratrol, un polifenol que se encuentra en la piel de las uvas rojas y que destaca por sus propiedades antioxidantes, pudiendo favorecer la salud cardiovascular y ayudar a reducir las inflamaciones en el organismo. El vino se obtiene mediante la fermentación alcohólica de los azúcares presentes en el mosto de la uva, un proceso llevado a cabo por las levaduras, que transforman dichos azúcares en alcohol etílico y dióxido de carbono.

Una vez fermentado, muchos vinos se someten a un proceso de envejecimiento en barricas de roble, lo que influye significativamente en su aroma, sabor y textura, añadiéndole una capa de complejidad a esta bebida. Dependiendo del tiempo de envejecimiento, podemos hablar de vinos jóvenes, crianza, reserva o gran reserva. Asimismo, también podemos decir que la variedad de uva (blanca o tinta) y las técnicas de elaboración determinan el tipo de vino: tinto, blanco, rosado o espumoso. A continuación, te explicamos cuáles son las principales diferencias entre ellos.

¿Qué es el vino tinto?

El vino tinto es probablemente el más emblemático y reconocido internacionalmente. Su característica tonalidad rojiza proviene de la fermentación del mosto junto con los hollejos (la piel) de la uva tinta, que contienen los pigmentos antocianos responsables de ese color tan característico. Dependiendo de la variedad de uva y del proceso de maceración, los tintos pueden ser ligeros y afrutados o intensos, tánicos y con gran capacidad de envejecimiento.

«Al elegir un buen vino tinto, es importante fijarse en que dispongan de un color granate profundo, que desprendan aromas complejos y agradables y un equilibrio armónico entre la acidez y los taninos y un final largo en boca» —explican los expertos de La Cave Gillet—. «Por ejemplo, un Cabernet Sauvignon suele ofrecer cuerpo y estructura, mientras que un Pinot Noir puede resultar más ligero y elegante». Además, los tintos suelen maridar bien con carnes rojas, guisos, embutidos curados y platos especiados. Su temperatura de servicio ideal oscila entre los 16 y 18ºC, y su potencial de envejecimiento puede llegar a varias décadas en algunos casos.

Características del vino blanco

El vino blanco se elabora a partir de uvas blancas o tintas sin contacto con los hollejos. Su color puede variar desde un amarillo pálido hasta tonos dorados o verdosos, y su perfil aromático suele estar dominado por notas frutales (manzana, pera, cítricos, frutas tropicales), florales y minerales. Los blancos pueden ser secos, semisecos o dulces, y también existen opciones envejecidas en barrica, aunque lo más común es encontrar vinos jóvenes y frescos.

«Los vinos blancos no tienen por qué ser siempre ligeros y simples. Un Chardonnay fermentado en barrica puede ofrecer una complejidad y untuosidad sorprendentes» —señalan desde La Cave Gillet—. Este tipo de vino suele servirse a una temperatura de entre 6 y 10ºC, y es ideal para acompañar pescados, mariscos, arroces, ensaladas y quesos frescos. En general, los blancos suelen dejarse envejecer menos que los tintos, a pesar de que hay excepciones, como algunos Riesling o Sauvignon Blanc de zonas frescas, que se dejan envejecer en barricas de roble.

Las peculiaridades de los vinos rosados

El vino rosado, a menudo bastante infravalorado, ocupa una posición intermedia entre los tintos y los blancos. Se elabora a partir de uvas tintas mediante un contacto breve del mosto con las pieles (de unas pocas horas a un par de días), lo que le aporta su característico color rosa, que puede ir del salmón pálido al frambuesa intenso. Su perfil suele ser fresco, frutal y ligero, aunque cada vez más bodegas apuestan por rosados con mayor estructura y complejidad.

«Un buen rosado no tiene nada que envidiar a un blanco o un tinto. En La Cave Gillet trabajamos con algunas referencias francesas y españolas que demuestran el potencial gastronómico de esta categoría» —afirman desde el equipo de expertos de La Cave Gillet—. Ideal para los meses cálidos, los rosados combinan a la perfección con platos mediterráneos, comida asiática, ensaladas, pastas y aperitivos. Su temperatura de servicio suele situarse entre los 8 y 12ºC.

¿Por qué se distinguen los vinos espumosos?

El vino espumoso se caracteriza por la presencia de dióxido de carbono en forma de burbujas, fruto de una segunda fermentación (en botella o en depósito, según el método utilizado). El Champagne y el Cava son algunos de los ejemplos más conocidos de esta tipología de vinos, aunque existen espumosos en casi todas las regiones vitivinícolas del mundo. Pueden elaborarse a partir de uvas blancas o tintas y presentarse en versiones blancas, rosadas e incluso tintas, aunque estas últimas son menos frecuentes.

«El espumoso siempre suele ser sinónimo de celebración, pero también de sofisticación. Su versatilidad lo hace apto tanto para disfrutar de un aperitivo, pero también para combinar con todo tipo de alimentos» —comentan desde La Cave Gillet—. La finura de las burbujas, el equilibrio entre acidez y los azúcares, y la persistencia en boca son algunos de los criterios que definen su calidad. Se recomienda servir entre 6 y 8ºC y suele acompañar muy bien alimentos frescos, como mariscos, sushi, quesos cremosos y postres poco azucarados.

Para aquellas personas que buscan profundizar en el mundo de la cata de vinos o ampliar su bodega personal, debemos destacar que LaCaveGillet ofrece una selección cuidada de referencias nacionales e internacionales, con especial atención a los vinos con identidad procedentes de distintos orígenes con características muy distintivas. ¡No dudes en echar un vistazo a su variado catálogo!Más allá de los estilos clásicos, el universo de los vinos está en constante evolución. Nuevas regiones emergentes, métodos de elaboración alternativos y tendencias como los vinos naturales, ecológicos o de baja intervención amplían cada vez más el abanico de posibilidades para los amantes de este tipo de bebidas. Entender las diferencias entre tintos, blancos, rosados y espumosos es solo el primer paso de un viaje apasionante que invita a explorar, descubrir y disfrutar con todos los sentidos.

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