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El centro cultural ya es «un sueño cumplido» en Grau

Xosé Ambás y Ramsés Ilesies, el coro Schola Cantorum, la soprano Paula Lueje y la banda de gaitas Conceyu Grau pusieron la música a la inauguración en la que Trabanco pidió el fin de las guerras y Barbón destacó que la cultura «crea comunidad en estos tiempos de individualismo»

Adrián Barbón, Favila, Pilar Llorca y Ovidio Zapico aplauden tras descubrir el busto de Maruja López

B. Álvarez/ E. Martínez/ L. S. N./ Grau

Grau vivió hoy un día histórico, la inauguración de su centro cultural, un proyecto «que es un sueño colectivo que se hace realidad», según definió el cronista oficial del concejo, Gustavo A. Fernández, que presentó el acto junto a la periodista moscona María Luengo. Un sueño colectivo porque fueron muchos los que se implicaron y pusieron la carne en el asador para que se hiciera realidad: la familia González Miranda, que cedió gran parte del edificio; el Ayuntamiento, encabezado por José Luis Trabanco, que impulsó la obra pese a sus dificultades y el Gobierno regional, que puso gran parte la financiación para un centro cuya construcción fue todo un reto. Todos ellos estuvieron representados hoy en una ceremonia llena de claves simbólicas. La primera, la mano que abrió por primera vez la puerta al público, la de Joaquín Álvarez, que fue el último proyectista del extinto Cine Rada, cuyo testigo quiere tomar el nuevo centro, que tendrá una programación comercial estable de cine («Disfruté mucho de aquel cine y espero que sean muchos los niños moscones que puedan disfrutar también del cine en este centro cultural», deseó la representante de la familia, Pilar Llorca, durante su intervención). Otro de los símbolos que marcaron la apertura se quedará para siempre: el busto de Maruja González, madre de Pilar Llorca, que fue la que tomó la decisión de ceder el edificio de Almacenes Miranda al pueblo de Grau. Un gesto de generosidad para sus paisanos que queda inmortalizado con otro gesto de generosidad, el del artista moscón Favila, autor de un busto que también ha donado al municipio.

La inauguración de este busto, en presencia de la familia y del artista, fue el primer acto del presidente regional, Adrián Barbón, que llegó caminando, un poco tarde sobre el horario previsto, saludando y haciéndose fotos con los vecinos que se lo pedían. Al entrar en el centro cultural, donde le esperaba el alcalde y sus consejeros, la gente que estaba en las terrazas le dedicó un aplauso, quizá para agradecer el esfuerzo de dotar a la villa del esperado centro cultural.

El tercer símbolo que marcó la apertura del centro fue la primera actuación musical que se hizo en su escenario, la de Xosé Ambás y Ramsés Ilesies. «Están siempre ahí, aportando a Grau, con el archivo de la tradición oral, que es una joya para toda Asturias; recuperando tradiciones como la de los Aguilanderos. Ellos deben ser los primeros que actúen en este escenario», destacó Gustavo A. Fernández. Ambás bromeó con los tiempos /»me piden que actúe sólo siete minutos, imagínate, a mí» y se tomó el tiempo necesario para recordar lo que fueron los Almacenes Miranda, ‘El truco’, para la gente de los pueblos. La misma gente a la que dedicó su discurso, en asturiano, y su actuación, con cantares de pueblos como Restiello. ·Gracies por dexarme traer aquí a la mio xente», concluyó Ambás, tras una actuación vibrante a capella y con el son de la pandereta.

Tras él comenzaron los discursos. El primero en tomar la palabra fue el alcalde, Jose Luis Trabanco, que arrancó su intervención pidiendo el fin de las guerras «y de los canallas que las crean». Trabvanco tuvo palñabras para Ucrania y para Gaza, y denunció el genocidio y su efecto sobre los niños y niñas, «que mueren por las bombas, pero también por hambre. Tienen que recibir comida y medicamentos, no bombas. Y si no defendemos esto es que hemos perdido la cabeza y el corazón», dijo. Tras agradecer la cesión a la familia y contar los entresijos de cómo le llegó la noticia («Me llamó Pilar y me dijo, ‘tengo que verte que tengo una sorpresa. ‘¿Buena o mala?’ -le dije. ‘Estate tranquilo’. Y fue una auténtica sorpresa, sí, cuando me dijo que donaban al pueblo de Grau el 70 por ciento del edificio». Trabanco también calificó de sueño el centro cultural. «Pero como dijo Saramago, lo que hoy es realidad alguien lo imaginó antes», y destacó que «cuando llegué a la alcaldía eran muchos los que pedían un auditorio. Con siete millones de deuda, entonces parecía imposible. Pero a veces el tiempo abre puertas, y con el trabajo de muchos, tenacidad y algo de espíritu aventurero, se consiguen cosas. Pido perdón por el tiempo que se ha tardado, no era una obra fácil, en un edificio ya construido en el medio de la villa. reconozco que estuve a punto de tomar decisiones drásticas. Pero creí que aguantar era mejor, y lo era». El alcalde aludió también a la intensa programación cultural de la villa, con más de 900 actos culturales organizados en 2024, y defendió el papel de dinamizador que tendrá el centro, no solo en Grau, también en la comarca. Y es que entre el público, además de la consejera de Cultura, Vanessa Gutiérrez, y el de Ordenación del Territorio, Ovidio Zapico, estaban numerosos alcaldes de la comarca, como los de Teverga, Adrián Gayo; Quirós, Rodrigo Suárez; Las Regueras, Maribel Méndez; Salas, Sergio Hidalgo, o Somiedo, Belarmino Fernandez Fervienza, entre otros.

Tras la intervención de Trabanco actuó el coro Schola Cantorum, una formación mítica de los años 80, nacida en el colegio Bernardo Gurdiel, que en 2017 retomó su andadura, integrado solo por voces femeninas, bajo la dirección de David Colado. Interpretaron dos piezas, una de ellas traducida en lenguaje para sordos, y dieron paso a Pilar Llorca, que reconoció estar «emocionada» por ver que en el edificio de su familia se alza ahora un centro cultural. Llorca felicitó al alcalde y al presidente por haber logrado hacer realidad la obra, que se alza en el mismo lugar donde nació su madre, Maruja, en unas casas que se quemaron en la guerra. En el solar su bisabuelo y sus tíos levantaron Almacenes Miranda, «con mucho trabajo y mucho esfuerzo». Ellos, aseguró, estarían felices con la decisión de su madre, que no pudo ver el centro cultural, ya que murió en 2019. «Desde el cielo nos estará viendo, con esa sonrisa tan de ella», dijo su hija, que agradeció a Favila la escultura.

La soprano Paula Lueje fue la siguiente moscona en salir al escenario, a estrenar el centro cultural, y dio paso al discurso del presidente, Adrián Barbón, que destacó la alegría de poder presidir la apertura de un centro así en una villa. Porque la cultura, destacó el presidente, no es privativa de las ciudades, se teje también en los pueblos, y es una de las claves para «crear comunidad en estos tiempos de individualismo». «Hoy abrimos las puertas de este espacio para el encuentro, la creatividad y el conocimiento. Un lugar para demostrar que la cultura es un pilar fundamental para construir comunidad. Con ella podemos combatir uno de los grandes males de nuestro tiempo, el individualismo. Ahora que apelamos a la patria para tantas cosas, no hay patria como la cultura», dijo el presidente.

El acto se cerró con la banda de gaitas Conceyu Grau, en una jornada que quedará para la historia de la villa, y en la quedan como anécdota varios «patinazos» en los apellidos: María Luengo llamó al alcalde moscón José Luis Tamargo, por lo que luego se disculpó, aunque a renglón seguido fue el propio Trabanco el que trabucó a Xuan Bello y Xuan Cándano, confundiendo al poeta y escritor con el periodista. De forma que cuando le tocó el turno Barbón dijo que omitiría los apellidos, para no caer en la misma trampa, «nos dolió mucho la muerte de Xuan Bello y desde luego no queremos perder a Xuan Cándano», bromeó.

Público asistente
Foto de familia a la entrada del nuevo centro cultural
La soprano Paula Lueje

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