Marta Pérez Pérez, de Ibias, y Francisco González Fernández, ganan el concurso ‘Indumentaria’, en su novena edición

Beatriz Álvarez / Grau
El Día del Traxe cumple nueve ediciones en Grau: tradición, apoyo institucional y la incorporación de las nuevas generaciones podría ser un breve resumen del día que se trasladó al frontón del parque de la villa moscona por la amenaza de lluvia.
Grau volvió a vestirse de gala en la novena edición del Día del Traxe, una cita que, aunque realmente cumple diez años de vida, se suspendió el año de la pandemia. Lo que nació como un concurso para divulgar y poner en valor la indumentaria tradicional asturiana es hoy una fiesta consolidada, cita obligada de la seronda, que convierte a la villa moscona el último domingo de setiembre, en escaparate de cultura, música y memoria compartida, pues al Concurso Indumentaria que ocupa la mañana se une la romería de la tarde donde todos los participantes y vecinos y vecinas vestidos para la ocasión, son los protagonistas de la jornada.
El Ayuntamiento de Grau, impulsor del evento desde sus orígenes, celebró así una década de apoyo continuado a esta manifestación cultural asturiana. Berto Suárez y Raquel Vega, imprescindibles presentadores del evento y ayer vestidos ella de ama y el de criado, glosaron cada uno de los trajes, introduciendo prendas nunca vistas en la pasarela como las galochas y el mantelo que lució quién resultó ser la ganadora femenina absoluta del concurso. Berto Suárez subrayó el esfuerzo municipal en la promoción de talleres de indumentaria tradicional, espacios en los que se enseña a confeccionar, conservar y transmitir el conocimiento sobre el traje del país. “Queremos que no solo se hagan trajes, sino que se pueda enseñar a otros cuál es la manera correcta de hacerlo”, señaló. La saya de Raquel por su parte con un vuelo más amplio de lo habitual, reforzada con terciopelo en el interior y con una culera de notable volumen, rompía la uniformidad y mostraba la riqueza y la variedad que presentan estas prendas. También tuvo palabras Suárez para los oficios tradicionales que van desapareciendo y sobre la necesidad de conservarlos, “texer medies de llana” o “faer madreñes” con un recuerdo especial a Manuel López, maestro madreñero de origen somedano, residente en Posada, que falleció en marzo.
Entre los asistentes, Lorena Álvarez Cabo, concejala de Deporte, Turismo, Cooperación, Movimientos Sociales, Mercados, Festejos y Medio Ambiente, Diego García García, concejal de Cultura, Educación y Nuevas Tecnología y Ángel Balea Vázquez, director general de Formación Profesional representando al Gobierno del Principado de Asturias. El respaldo institucional viene reforzado por la colaboración privada, encarnada por Caja Rural, presente también en la jornada, que fue nuevamente la entidad patrocinadora de los premios, reafirmando su compromiso con una cita que, además de concurso, es un encuentro intergeneracional en el que participan jóvenes y mayores, mientras los niños, algunos muy pequeños toman nota vestidos también con sus traxes desde el público.
La jornada arrancó con el desfile de los participantes desde la Capilla de los Dolores, la pasarela situada en el frontón de la villa y la valoración de los trajes, en categorías masculina y femenina. Los presentadores, fieles a la tradición, se metieron en el papel para la ocasión, haciendo guiños a las jerarquías de otra época.
El certamen, nacido para enseñar y divulgar, volvió a cumplir su objetivo: demostrar que el traje del país está vivo, que se adapta a todos los cuerpos y personalidades, y que los jóvenes se incorporan con entusiasmo a esta herencia cultural. “Venís a vernos porque también queréis vestiros y esos trajes que ya tenéis, algún día cuando perdáis la vergüenza también desfilaran”, apuntó Berto Suárez que con este discurso consigue que año tras años más gente se anime a vestirse y recordando que esta fiesta no distingue edades y que todos los cuerpos tienen cabida bajo la saya, el chaleco o la montera. Así ayer desfiló César Fernández Pello, sastre de Bueño, de 88 años, pero también dormía en los brazos de su madre la más pequeña de los que ayer se vistieron que cumple 1 año estos días.
Con nueve ediciones celebradas y diez años de historia, el Día del Traxe se ha convertido en un símbolo de identidad y en un reclamo cultural que pone a Grau en el mapa. Una fiesta que, lejos de agotarse, crece cada año en participación, originalidad y emoción. Una fiesta donde el nivel de los trajes y los participantes parece no tener techo poniéndolo cada vez más difícil a los miembros del jurado.
Los ganadores fueron en categoría femenina Marta Pérez Pérez y en masculina Francisco González Fernández que se impusieron con el primer premio de 200 euros y lligues. El segundo premio, de 150 euros se lo llevaron en categoría femenina Arselina González Menéndez y en la masculina Santiago González Galguera y el tercer premio, de 100 euros fue para Marina Rodríguez Prieto en categoría femenina y para Nelson García Álvarez, en masculina.
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