Por Plácido Rodríguez
Entamo escribiendo n’Asturianu Occidental por duas cousas. La primera naz de la reivindicación de que Grau, por munchu que temos xeográficamente nel centru d’Asturias, como dixo’l sábadu Ambás nel auditoriu, “culturalmente somos la puorta d’Occidente”. La segunda pa pedi-y disculpas, ya que nun me faiga un conxuru que me torne n’ornitorrincu por siguir en Castellán. Si lo faigo asina, ía por una razón que vou tratar d’esplicar a continuación.
El fin de semana tuve el privilegio de asistir a un acontecimiento que me atrevo a calificar de excepcional en cuanto al equilibrio de lo tangible y su opuesto, en este caso complementario, puesto que las evidencias palpables de una ejecución musical exquisita engarzan con el sentimiento que se funde en la tradición oral como la mantequilla en el pan recién horneado. Y todo dentro de un presente, por desgracia cada vez más prosaico, en el que se agradecen detalles cargados de emociones y magia sonora como el que nos ofrece Buir en concierto.
«Esto nun ye Tuenda. Tuenda foi Tuenda y Tuenda acabó cuando nos dexó Elías». Con estas palabras Xosé Ambás marca el punto de inflexión en la línea evolutiva de una idea original concebida para crear música, partiendo de una formación diferencial como fue “Tuenda” y que se sublima en el nuevo trio “Buir”, a la vez que rinde merecido reconocimiento a lo que significó Elías García en el panorama del folk asturiano.
Y habrá quien diga que Tuenda cambió el Bouzouqui de Elías por el piano de Vero Rubio, cuando la sensación que nos quedó a muchos después del concierto es que dos artistas que pertenecieron a Tuenda se fusionan con el piano de Vero Rubio en una nueva apuesta que conserva las raíces y el compromiso de poner en valor el legado que dejaron un sinfín de informantes a través de las cuidadosas investigaciones de Ramsés Ilesies y Xosé Ambas.
Y es que, sin quitar un ápice de relevancia a cualquier otro instrumento de los que conforman el amplio abanico de la música tradicional, el piano tocado magistralmente por los dedos de Vero Rubio amplía el espectro de la armonía, el ritmo y la melodía y abre ese abanico a nuevas fórmulas capaces de engranar conceptos clásicos o del entorno del Jazz en los que la intérprete es capaz de moverse con verificada soltura.
Apuntalando las estructuras del teclado, la figura sólida de Pepín de Muñalén enraíza en la tradición musical con las argucias de una flauta travesera que conserva la esencia de sus antepasados, manteniendo el tipo, como la reencarnación de un antiguo druida celta protector de los bosques en los que crece la madera con la que se construye el instrumento.
Levitando en el escenario, la presencia de un aedo descendiente de Homero, conocido como Ambás, pone la voz y el ingenio dramático, desde la solemnidad a la carcajada, aderezando los espacios intermedios con dosis de una sutil y autóctona ironía, imitando y escenificando a los personajes que utilizan múltiples variantes de la Lengua Asturiana. Y cuando canta Ambás pueden ocurrir dos cosas: que los “entendidos” acometan la crítica con frases como “canta como un carnero”, “lo que canta no tiene notas”, o que sean capaces de adaptar el oído, educado en la escala cromática, a los microtonalismos que reproduce con valentía, fieles a la manera de interpretar tradicional, posiblemente anclada en la Edad Media y con muchas similitudes a músicas orientales y otras músicas folclóricas de algunas regiones europeas.
Los demás, comunes mortales de oído perezoso, nos limitamos a escuchar, disfrutar y aplaudir. Y algunos estamos convencidos que esta nueva apuesta musical conocida como “Buir” tiene los mimbres para trascender fuera de las fronteras de Asturias y de un entorno atlántico que agrupa músicas tradicionales y folclóricas dentro de un discutido marco de origen celta.
Y en esta propuesta es donde me posiciono a modo de heraldo que anuncia aquello que está por venir, y por eso lo hago en Castellano. En cualquier caso, no se si por suavizar el justificado rapapolvo asturianista que me pueda caer por ello, termino n’Asturianu de la nuesa contorna.
Norabona a la nacencia de “Buir”, col deseu sinceru de que podáis reblincar cola vuesa música por munchos escenarios, tamién más allá de las nuesas fronteras astures.
Lo de si s’escribe “Buir” ou “Buír” vamos deixálo pa outra entrega na que poner una tilde nun emborrone músicas ya sentimientos.
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Poderosa y exquisita críica,como poderoso y exquisito fué ese concierto lleno de matices.
Fue un privilegio asistir y deseo mucho éxito a este precioso proyecto
Gran articulo para un gran concierto!!!