Mujer del Año del concejo, la presidenta de la asociación El Orbayu destaca en esta entrevista el valor de la comunidad


Esther Martínez Las Regueras
Feli González (Arroxes, Las Regueras, 1943) fue elegida Mujer del Año 2026 en Las Regueras. Su candidatura fue presentada por la Asociación de Mujeres “El Orbayu”, de la que es presidenta desde hace quince años. Además, es vicepresidenta de la Asociación de Mayores “Los Escoberos”, miembro del coro de Las Regueras, del grupo de teatro “Las Regueranas” y del Club de Lectura.
Cualquier evento solidario, asociativo o de participación ciudadana que se precie en Las Regueras cuenta con la presencia de esta mujer menuda y con carisma. Si se necesita mano de obra o disponer de un vehículo, está siempre dispuesta a colaborar, para atender a cualquier medio de comunicación, para recrear la recogida de escanda, el oficio de lavandera, la esfoyaza, la recogida de castañas o la puesta en marcha de un mercadillo solidario. Feli es polifacética y muy querida y admirada por sus vecinos.
Cuenta con mucha gracia cómo a principios de los años 60 encargó a una modista de Andayón unos pantalones. “Mercedes la de Ca Xíu era pantalonera de hombres, los hacía a medida y yo pensé: ¿y por qué si quiero estar cómoda y moderna no voy a poder usar pantalones? Por ello me criticaron especialmente las mujeres del entorno”.
Tenía poco más de diez años cuando se trasladó a Las Segadas a vivir con unos conocidos que, en principio, iban a ofrecerle formación, pero en cuya casa acabó trabajando haciendo todo tipo de labores domésticas, hasta que se negó y volvió a casa. Fue poco tiempo, porque pronto consiguió trabajo de camarera en el balneario de Las Caldas. Recuerda con cariño aquella época, el traje con cofia y mandil blanco y “a la gente de postín que allí se alojaba. Los pantalones los compré con las propinas que sacaba de aquel trabajo. Allí cumplí 20, 21, 22 y 23 años. Fue una grata experiencia”.
Regresó a Arroxes y comenzó una nueva etapa laboral en la fábrica de loza de San Claudio. Se levantaba cada día a las 5.30 de la mañana para coger “la línea” que pasaba por Santullano a las 7.30. “Arroxes entonces estaba incomunicado por carretera. Tenía que ir andando 3 kilómetros de madrugada y volver por la noche. No había acceso para vehículos y tuve que buscar alojamiento en San Claudio, cerca de la fábrica, porque era inviable en invierno hacer ese recorrido por una caleya y pasaba miedo”.
En los años 70 se arregló la carretera de Parades a Miobra y ya pasaban los coches, “pero desde Miobra a Arroxes tuvimos que arreglarla los vecinos”. Se refiere al acceso a la carretera Trubia-Los Campos que pasa por Las Regueras. Años más tarde se rehabilitó el antiguo camino entre Santuyanu y Parades y Arroxes ya tuvo acceso a la capital del concejo. Hace más o menos 50 años. Entonces Feli tuvo su primer vehículo, un 600 en el que llegó a transportar hasta siete personas.
Abandonó su trabajo en la fábrica porque su madre se quedaba sola en casa al casarse sus hermanos y no logró convencerla de marchar del pueblo para trasladarse con ella a una casa en San Claudio. Se afilió al régimen autónomo de la agraria y tuvo ganado durante unos años. “A mí me hubiera gustado marchar, pero me sacrifiqué por mi madre. Me daba miedo que le pasara algo estando sola y en aquella época no había teléfono”.
Olvido Tamargo, su madre, fue quien la impulsó a participar en todo lo que se organizaba. Fueron socias fundadoras de “El Orbayu” y una de las primeras actividades que idearon fue la creación de un grupo de teatro en el que madre e hija se subieron a los escenarios a principios del siglo XXI.
Aunque no tuvo hijos, tiene diez sobrinos de sus tres hermanos, que pasaban sus vacaciones y fines de semana en la casa familiar y a los que cuidó, y siguió cuidando a la siguiente generación de sobrinos nietos. Su ojo derecho es Jonathan, un chaval de veinte años que adora a la tía abuela y al que Feli dedicó mucho esfuerzo y tiempo ayudando a sus padres, por haber nacido con algún problema de salud.
Una de las cosas por las que la “Mujer del Año de Las Regueras” luchó siempre es por poner su concejo en el lugar que se merece. “Hace años te preguntaban en alguna dependencia autonómica a dónde pertenecía Las Regueras. En una ocasión me enfadé con un funcionario que se empeñaba en cubrir un cuestionario asociando Las Regueras a Oviedo. Creo que el asociacionismo, que tan bien funciona en el concejo en los últimos años, está haciendo mucho bien por poner a Las Regueras en el mapa”.
Acogió con sorpresa el título que recibirá este mes de marzo con motivo del Día de la Mujer. “No me gustan nada los protagonismos y no pensé para nada que yo sea merecedora de ningún premio, pero lo acepto muy agradecida por ser las propias compañeras quienes me propusieron”.
Dice Feli González que la pilló el premio con muy “mala pata”: mientras se estaba gestando la concesión del galardón se rompió una pierna y estos días convalece con reposo casi absoluto. Su teléfono no para de recibir felicitaciones y su casa de recibir visitas.
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