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La Viesca’l Rexidor (Llamas), un monumento natural en el bosque

Javier F. Granda

En Llamas, Villazón, concejo de Salas, se encuentra un jardín botánico dentro de un antiguo bosque de castaños, al lado del Camino Primitivo de Santiago, tramo Cornellana-Salas, bautizado como La Viesca’l Rexidor. Este jardín privado, un vergel desconocido, es obra de Miguel Llana Valdés, que transformó lo que en origen era un soto de castaños emplazado en la trasera de la vivienda de los caseros del Rexidor (así conocida la casa principal del conjunto), del que extrajo el eucalipto que proliferaba en la propiedad para plantar variedades botánicas de los cinco continentes. Ubicado en un suelo ácido alberga especies arbóreas, arbustivas, plantas y flores de todos los rincones del planeta. Se trata de un jardín o bosque en formación, ya que el propietario comienza a intervenir en el lugar a finales de los noventa del pasado siglo XX. Tenemos noticia de este jardín por la publicación Jardines singulares de Asturias de Rafael Suárez Muñiz (2023) en el que se describe este espacio indicando que se ha actuado sobre 7.500 metros cuadrados y existe la posibilidad de hacerlo sobre otras cinco hectáreas. En la Viesca’l Rexidor encontramos hayas, robles, castaños, tilos, magnolias, perales y acebos chinos, arces japoneses, unas doscientas variedades de camelias, rododendros, helechos arborescentes, y un largo etcétera de especies y variedades que hacen de “la viesca” (bosque en asturiano), un lugar único. Necesitaríamos muchos soñadores como Miguel que buscan la belleza y la biodiversidad para que ejemplos como el de La Viesca’l Rexidor transformen el espacio natural y aporten valor, no solo económico, a la experiencia de una vida en la naturaleza o en el medio rural. La conexión telúrica, entre otras, tiene propiedades sanadoras y nos entrega serenidad; la necesaria para darnos cuenta de la necesidad de repoblar el espacio vegetal con especies que aporten biodiversidad y no solamente de las que se pueda extraer un recurso económico inmediato como del eucalipto. Solo espero que este jardín en formación, este precioso bosque que crece en Llamas, tenga una larga vida e inspire a otros muchos a hacer lo mismo, al menos para ayudar al mantenimiento de la biodiversidad y a repoblar los montes que nos rodean con especies autóctonas, para evitar que se extinga el tejo, el haya, el abedul, el roble, etc., abandonando la inercia egoísta de plantar y replantar eucaliptos y pinos con fines económicos. En cuanto a la belleza de este espacio es indudable en todas las estaciones. Se trata de un bosque botánico único en Asturias por su formación natural y antrópica. En un momento en el que el retroceso de la superficie de cultivo en Asturias es evidente y el matorral va cubriendo todo, se hace necesario repensar la esencia de nuestros bosques y la lucha por la biodiversidad y el rechazo al monocultivo que destruye la riqueza medioambiental. Ya que nuestros mayores no lo van a poder entender, o bien que nunca han querido entenderlo, que las futuras generaciones desarrollen mayor sensibilidad será beneficioso para la naturaleza. Un bosque como el de La Viesca’l Rexidor puede servir de inspiración.

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