Tomás Rodríguez Cobos, que acababa de ser nombrado presidente de la asociación Barrios de Trubia, se traslada a una vivienda de unos parientes después de que VIPASA le exigiera nómina y contrato fijo

Redacción/ Trubia
El derrumbe de una vivienda en el barrio de Cataluña ha acabado con el abandono de la localidad, y de Asturias, de uno de los matrimonios afectados, el de Tomás Rodríguez Cobos y su esposa, que tiene además un elevado grado de discapacidad. La pareja ha decidido trasladarse a León, a la casa de un familiar que estaba desocupada y que les ha brindado la vivienda después de no obtener una alernativa habitacional en Asturias. «Las instituciones nos han fallado», resume Tomás, que estaba muy arraigado en Trubia, donde recientemente había asumido la presidencia de la asociación de vecinos Barrios de Trubia. El matrimonio pidió al Principado una vivienda de emergencia, y no encontró respuesta, le remitieron a los servicios sociales municipales. Acabó a las puertas de VIPASA, que gestiona el parque público de viviendas regional, donde le informaron que el requisito imprescindible era tener un contrato laboral con nómina de al menos 1.100 euros, y le advirtieron de que había lista de espera,
El afectado envió una carta al Principado, en la que les informa de que se va de Asturias y muestra su indignación:
«Esta decisión es la consecuencia directa de la negligencia y absoluta dejadez de sus instituciones. El pasado 21/02/2026, nuestra vivienda en el Barrio de Cataluña número 8 sufrió un derrumbe parcial, tras el cual fue inmediatamente precintada por los bomberos ante el evidente riesgo estructural. En ese momento, nos quedamos literalmente en la calle, sin que por su parte se nos ofreciera una alternativa digna ni inmediata. Es una vergüenza institucional que, ante la gravedad de este suceso y la situación médica de mi esposa —enferma de leucemia, con dos trasplantes realizados y una minusvalía del 65%—, la respuesta haya sido el silencio y la inacción. Ante la falta de amparo en nuestra propia tierra, nos vemos obligados a rehacer nuestra vida en otra comunidad autónoma donde sí han demostrado humanidad y eficacia, cediéndonos una vivienda acorde a nuestras necesidades de salud y seguridad. Dejamos constancia de nuestra más profunda indignación por el trato recibido y por la falta de protección a ciudadanos en situación de extrema vulnerabilidad», señala el escrito.
La casa es de una familiar de su mujer, que la tenía desocupada y ha decidido acoger al matrimonio ante la situación extrema que estaban viviendo.
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