Las ‘piedras de la memoria’ se colocaron por Trinitario de la Fuente, José Manuel Sánchez y Antonio García Arango, deportados a Mauthausen y asesinados en Gusen, en un acto que contó con la presencia de familiares de dos de ellos, Amelia de la Fuente y José Manuel

Esther Martínez/ Grau
El Gobierno de Asturias colocó tres nuevas stolpersteine o piedras de la memoria en recuerdo de tres vecinos de Grado víctimas del nazismo. Además, en el acto, dentro de las Jornadas de Memoria Democrática del concejo que buscan justicia, verdad y reparación, se descubrieron tres placas en recuerdo de las maestras de la República Josefina y Aurora Álvarez y Rosa López Areces, que acompañaron en el exilio a la Unión Soviética al millar de niños de la guerra que salieron de Asturias en septiembre de 1937.
La viceconsejera de Derechos Ciudadanos, Beatriz González, destacó durante el acto que la colocación de estas piedras de la memoria es “un reconocimiento a la lucha por la democracia, pero, además, suponen una herramienta para evitar la repetición”. En su opinión, el Ayuntamiento de Grado “está haciendo un enorme trabajo en materia de memoria democrática y nosotros contribuimos con este acto a la conservación de esa memoria colectiva que queremos mantener y recuperar”.
Los tres adoquines de la memoria recuerda a Trinitario de la Fuente Areces, nacido en 1914, deportado en 1941 desde su exilio en Francia, a Mauthausen y asesinado ese mismo año en Hartheim; José Manuel Sánchez López, nacido en 1914, deportado desde Francia a Mauthausen en 1940 y asesinado en 1942 en Gusen, y Antonio García Arango, nacido en 1919, deportado desde Francia en 1941 y asesinado ese mismo año en Hartheim. Integrantes del Grupo Deportados Asturias leyeron las biografías de las tres víctimas mosconas del nazismo.
La jornada se abrió en Santianes, donde se descubrieron dos placas conmemorativas en homenaje a las maestras Aurora Álvarez Suárez y Josefina Álvarez Suárez. La tercera placa se colocó en la escuela de Peñaflor, en recuerdo de María Rosa López Areces. De este modo, las instituciones reconocen su esfuerzo como educadoras y cuidadoras de los más de mil niños evacuados a la Unión Soviética desde el puerto de El Musel en 1937, para protegerlos de los ataques del golpista ejército de Franco.
En los homenajes han participado la viceconsejera de Derechos Ciudadanos, Beatriz González Prieto, y la directora general de Memoria Democrática, Begoña Collado Villa, junto al alcalde, José Luis Trabanco, y la concejala de Memoria, María José Miranda.
Collado ha insistido en el rechazo a todas las guerras “que asolan el mundo, unos conflictos que hacen aún más necesarios este tipo de actos”, ha resaltado. “Llegamos muy tarde, pero llegamos a tiempo, porque necesitamos transmisión de memoria. Es importantísimo abrir todos los canales posibles por los que podamos contar la realidad, la verdadera historia del sufrimiento, dolor, exilio, muerte y tortura que causó un golpe de estado militar fascista en el país, y todas las consecuencias que tuvo sobre la población durante décadas”.

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