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Nueva vida para el archivo histórico municipal de Grau

Javier F. Granda

Nadie duda hoy de la importancia de los Archivos Históricos y entendemos como una aberración la destrucción documental, aunque alguno siga pensando que más se perdió en Cuba… Los archivos nos permiten conservar la memoria colectiva ya que custodian documentos y registros que reflejan la historia de una sociedad; permiten investigar y ampliar nuestro conocimiento pues proporcionan fuentes primarias para los investigadores; ayudan a identificar y preservar el patrimonio cultural y documental y a tomar decisiones informadas ya que aportan los datos y los contextos para la toma de decisiones de todo tipo. Además, aseguran la preservación de documentos valiosos para futuras generaciones que podrán hacer una lectura distinta a la que nosotros hoy hacemos. Pues bien, es necesario que los archivos se conserven y funcionen, que no existan trabas para acceder a la documentación y que su gestión sea eficaz. Hace unos años en un congreso en Jaén defendí que cabía esperar que algún día la Administración Cultural de las Comunidades Autónomas y del Estado, se hicieran cargo de la documentación contenida en los archivos históricos de las diferentes instituciones públicas, pasando éstos directamente a los fondos de los Archivos Históricos Provinciales. Pensaba que esa sería la única forma de establecer un criterio común y regular sobre la preservación de los fondos y la puesta a salvo de los documentos expuestos a infinidad de torpezas y descuidos reiterados, y la articulación de mecanismos para una mejor gestión del patrimonio documental, con menos intermediarios y barreras, y una atención al investigador como se merece. Mis pensamientos en aquel entonces se debían al malestar por haberme topado con archivos expurgados y descabezados, expoliados o destruidos de manera irresponsable y a las dificultades del investigador para acceder a los documentos, si no en forma, sí en tiempo, por estar en manos de incompetentes. El hecho de que Grao haya apostado por rehabilitar un edificio en el centro de la localidad, inmediato a las casas consistoriales para alojar el Archivo Histórico Municipal, es una muy buena noticia ya que, pese a las pérdidas sufridas en diferentes momentos, aún conserva 928 cajas y 884 libros entre los años 1710 y 1994. Obviamente estas fechas dejan fuera un vacío enorme de la historia documental de Grao, pero al menos se tiene este volumen con el que se pueden resolver algunas dudas históricas. En el Censo-guía de Archivos del Principado de Asturias, se dice sobre el archivo de Grao que “parte de las actas municipales se destruyeron en plena reacción absolutista, en 1823, pero ni las partidas carlistas de Gómez y Sanz, en 1836, ni las de Rosas y Santa Clara en 1872 ocasionaron daños en los archivos del concejo. No consta daño alguno en el archivo municipal de Grado en el transcurso de la Guerra Civil ni hay nuevos datos sobre las condiciones del mismo hasta la realización del Censo de archivos de 1981, que constata las pésimas condiciones en que se encontraba el fondo, con la documentación tirada por los suelos y carente por completo de organización. En 1990 y a la vista de su calamitoso estado, el Ayuntamiento promueve trabajos de organización del fondo mediante becarios. Posteriormente, la Consejería de Educación, Cultura, Deportes y Juventud emprende una intervención más prolongada, en el marco del Plan de Recuperación de Archivos Municipales, que se desarrolla entre el mes de julio de 1992 y mayo de 1993, en la que se inventariaron buena parte de los fondos antiguos hasta 1970 se confeccionaron tres ficheros para control manual del archivo administrativo y también se localizaron e inventariaron partituras musicales procedentes de la Sociedad Filarmónica de Grado que aparecieron en los depósitos municipales.”

En 2014 la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Grado y la Fundación Family Search firmaron un convenio para la digitalización de una parte del Archivo Histórico Municipal sobre la que aún no se sabe nada, pese a que en aquel entonces se hablaba de la digitalización de 20.000 documentos por parte de esta fundación vinculada a los mormones.

La noticia de que el Ayto. de Grao trasladará el archivo municipal a una nueva sede durante el primer trimestre del año 2026 se ha extendido. Una nefasta decisión, desprovista de sentido común, hizo que se llevase el archivo en un edificio de alquiler en la plaza General Ponte donde una parte de las cajas están expuestas a temperaturas extremas y exposición directa a la luz solar tras las ventanas de una galería acristalada que con seguridad habrá afectado a los documentos que hayan permanecido estos últimos años en tan pésimas condiciones. Ojalá no sea tarde para salvar esa documentación y que su nueva ubicación permita la conservación de la totalidad del archivo y lo que es muy importante: facilitar el acceso a los investigadores, digitalizar los fondos y ponerlos a disposición del público.

Debemos tener presente que todos los Archivos, pero el Archivo Histórico Municipal para los habitantes de un municipio, es siempre un bien público de primer orden ya que nos puede aportar una riqueza impagable de conocimiento sobre asuntos que a todos nos conciernen.

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