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La asociación El Volcán visitó a la Delegación de Defensa

Fueron recibidos por el comandante Jesús María Pina, jefe de Reclutamiento, que recordó a los asistentes su origen trubieco, así como el de su padre, José Manuel Pina Díaz

Los integrantes de la Asociación El Volcán durante la visita

Redacción / Trubia

Durante el ciclo de visitas programadas por la Asociación El Volcán 1797, el pasado jueves, día 9, los socios tuvieron la ocasión de visitar la Delegación de Defensa, en la ovetense Plaza de España. Fueron recibidos por el comandante Jesús María Pina, jefe de Reclutamiento, que recordó a los asistentes su origen trubieco, así como el de su padre, José Manuel Pina Díaz (1934), el cual había sido aprendiz de la Fábrica Nacional de Trubia —ingresó el tres de enero de 1949—. Facultativo de Minas y Fábricas, ingeniero técnico de prospecciones y sondeos e ingeniero técnico europeo. Desarrolló su vida profesional en Obras Públicas entre 1965 y 2003. Fue el presidente de la Comisión Organizadora encargada de la celebración de los actos conmemorativos del 150 aniversario de la Escuela de Formación Profesional de la Fábrica de Trubia.

Antes de iniciar el recorrido por las dependencias oficiales, el delegado de Defensa en Asturias, el coronel Jesús Moreno del Valle, los recibió y les dedicó unas breves palabras alusivas al papel de la Delegación de Defensa y de los valiosos fondos históricos que custodia, tanto procedentes de Trubia como de la extinta Fábrica de Armas de Oviedo.

La visita al edificio la dirigió el ingeniero, profesor y reservista, también trubieco, Antonio Cuestas, donde hubo ocasión de contemplar las piezas artísticas fundidas en Trubia, tales como, entre otros, los bustos de Francisco Javier de Azpiroz y Jalón, Daoíz y Velarde y la espectaculares vidrieras y lámpara de la parte alta del edificio, sin olvidar las vitrinas con elementos de aprendices de las fábricas de Armas de Oviedo y de Trubia.

El grupo recibió amplias explicaciones, en función de los intereses y curiosidades de cada uno en todas las secciones del amplio contenido de los fondos que custodia. No dejaron en el olvido a los reservistas honoríficos Jesús Suárez, que junto a Mario Norniella y el profesor Artemio Mortera hicieron de cicerone en lo concerniente a pertrechos propios de la defensa.

Como todos reconocieron, el edificio es un museo vivo, traspasada la puerta se entra en el siglo XX y sólo hay que dejarse envolver por la historia para retroceder a los años cincuenta y sesenta. Se percibe la misma luz cambiante, se respira la misma atmósfera y se abre el camino a un mapa de sensaciones repletos de historia contemporánea. El edificio de la Delegación de Defensa en el Principado es más que un inmueble de gestión de servicios, con un fondo artístico, un archivo histórico y una colección de armamento portátil digna de ser visitada.

Llaman poderosamente la atención las vidrieras fabricadas por Vidrieras de Arte S.A. y colocadas por DIRSA, en las que se supo interpretar a la perfección los diseños de Paulino Vicente.

La asociación, y su presidente hacieron suyas las palabras de los visitantes «no conocíamos lo que este edificio alberga y lo que aporta a nuestra historia». Dispone de 361 fondos históricos, 132 en colección estable, tres en movimiento 6226 en depósito pertenecientes al Museo del Ejército (Toledo).

«El Volcán 1797, quiere expresar aquí el reconocimiento a esta institución por una visita que fue del máximo agrado de los asistentes» declararon desde la asociación.

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