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Los Valles del Trubia, puerta de entrada del lobo a Oviedo

Las primeras conclusiones del estudio desarrollado por FAPAS para la concejalía de Zona Rural ponen la mira en el cordal de Yernes y Tameza como «corredor ecológico» hacia la capital

Los representantes municipales junto a Roberto Hartasánchez, que presentó algunas de las conclusiones preliminares del estudio

Redacción/ Trubia

Los Valles del Trubia y en concreto el cordal de Yernes y Tameza son la puerta de entrada de lobos al concejo de Oviedo. Esta es una de las principales conclusiones del estudio sobre la presencia de fauna silvestre impulsado por la concejalía de Zona Rural a través del proyecto de colaboración que mantiene con la entidad FAPAS (Fondo para la Protección de los Animales Salvajes). Las primeras conclusiones identifican tres grandes áreas ecológicamente compatibles con la presencia de fauna silvestre y señalan los valles del Trubia como principal corredor ecológico de entrada del lobo al municipio, presumiblemente originarios de Yernes y Tameza.

El concejal de la zona rural, Daniel Tarrio, acompañado por la bióloga municipal, Andrea Prendes, y por los responsables del Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS), Roberto Hartasánchez y Lucas Alonso, visitaron esta semana varias zonas del concejo para conocer sobre el terreno las primeras conclusiones del estudio científico municipal sobre la presencia de lobo y oso en el cinturón periurbano de Oviedo.

Los trabajos desarrollados hasta el momento permiten identificar de manera preliminar tres áreas del municipio bien delimitadas y ecológicamente compatibles para la presencia y desplazamiento de fauna salvaje: el valle del Trubia, el cordal Olloniego-Tudela y el macizo del Naranco.

El estudio se está llevando a cabo en dos fases diferenciadas. La primera consiste en la recopilación de datos y análisis de información bibliográfica fiable relacionada con diversos aspectos de la ecoetología de las especies objeto de estudio. La segunda fase, actualmente en desarrollo, corresponde al trabajo de campo, compuesto de la realización de transectos de muestreo para dar pie a la instalación de cámaras de fototrampeo, que permitirán obtener de manera no invasiva datos precisos sobre la presencia, movimientos y comportamiento de la fauna en el territorio.

Los responsables técnicos del proyecto explicaron que tanto el lobo como el oso modifican sus comportamientos dispersivos, entre otros, en función de la etapa del ciclo fenológico en la que se encuentran, circunstancia que debe ser tenida en cuenta a la hora de interpretar los datos obtenidos y que explica la mínima duración de un año del estudio.

Entre las conclusiones preliminares destaca la identificación del cordal de Yernes y Tameza como principal corredor ecológico de entrada del lobo hacia el concejo, pasando por los valles del Trubia. Asimismo, se ha detectado un incremento de la actividad del cánido durante la época estival, presumiblemente asociado al final del periodo de celo y al aumento de los movimientos dispersivos ante la ausencia de parejas reproductoras establecidas.

Por otro lado, también se observa un aumento de la actividad osera coincidiendo con el final del letargo invernal, momento en el que los ejemplares intensifican sus desplazamientos en busca de recursos alimenticios, especialmente aportes proteicos y especies frutales disponibles en el medio natural a partir de la primavera.

El concejal Daniel Tarrio destacó la importancia de este trabajo para mejorar el conocimiento del medio natural del municipio y atender las inquietudes de los vecinos de la zona rural. «Aunque las competencias en materia de gestión de fauna salvaje corresponden al Gobierno del Principado, desde el Ayuntamiento hemos querido impulsar este estudio para disponer de información objetiva y rigurosa sobre la presencia y los movimientos del lobo y del oso en nuestro concejo. Este trabajo tendrá una duración inicial de un año y nos permitirá elaborar un informe final con conclusiones que sirvan de base para una adecuada gestión de estas especies.

Somos plenamente conscientes de la preocupación existente entre muchos vecinos de la zona rural de Oviedo ante el incremento de avistamientos y la presencia de fauna salvaje en algunas áreas. Por ello, consideramos fundamental conocer con precisión gracias a este proyecto qué está ocurriendo, cuáles son los corredores de estas especies y cómo compatibilizar la conservación de la biodiversidad con la seguridad, la actividad ganadera y la calidad de vida de quienes viven y trabajan en nuestro medio rural», señaló el concejal.

Por su parte, Roberto Hartasánchez subrayó el interés de los primeros resultados obtenidos. «Las observaciones realizadas hasta ahora confirman la importancia de determinados corredores ecológicos que conectan el concejo de Oviedo con áreas de gran valor natural de la cordillera Cantábrica. Estamos obteniendo información muy valiosa sobre los movimientos estacionales de especies emblemáticas como el lobo y el oso, que hasta ahora se presentan en bajas densidades y de manera aislada. Dicha información permitirá mejorar su conocimiento y contribuir a una gestión más eficaz del territorio», explicó.

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