El acto, que se celebrará mañana en San Román, rendirá homenaje a Manuel Fernández Álvarez, de Santoseso, y a Manuel Suárez López, de Murias, víctimas del exilio y la deportación nazi

Esther Martínez/ Candamo
Candamo colocará mañana miércoles, 22 de julio, dos nuevas Stolpersteine, las conocidas «piedras de la memoria» que recuerdan a las víctimas del nazismo en el lugar donde vivieron. El acto tendrá lugar a las 12.00 horas en el entorno del Palacio Valdés Bazán, en San Román de Candamo, y servirá para rendir homenaje a los candaminos Manuel Fernández Álvarez, natural de Santoseso, y Manuel Suárez López, vecino de Murias.
La ceremonia contará con la participación del Grupo Deportados Asturias, familiares de ambos homenajeados, la alcaldesa de Candamo, Marta Menéndez González, y la viceconsejera de Derechos Ciudadanos, Beatriz González Prieto.
Las Stolpersteine, impulsadas por el artista alemán Gunter Demnig, constituyen el mayor memorial descentralizado del mundo dedicado a las víctimas del nazismo. Se instalan frente al último domicilio conocido de cada persona para mantener viva su memoria y recordar las consecuencias de la persecución política y la deportación durante la Segunda Guerra Mundial.
En el caso de Candamo, las placas estarán dedicadas a dos vecinos cuyo destino quedó marcado por el exilio tras la Guerra Civil española.
Manuel Suárez López nació en Murias el 22 de marzo de 1908 y era el mayor de doce hermanos. Tras el final de la Guerra Civil se refugió en Francia, donde su familia perdió completamente su rastro durante décadas. Según la investigación publicada por LA VOZ DEL TRUBIA en 2019 sobre los vecinos de la comarca víctimas de Hitler, fue capturado por el ejército alemán, pasó por el campo de prisioneros de Stalag XI-A y el 26 de abril de 1941 fue deportado al campo de concentración de Mauthausen, donde recibió el número de prisionero 3.617. Apenas seis meses después, el 25 de noviembre de 1941, fue asesinado en el subcampo de Gusen, sin que su esposa ni sus padres llegaran a conocer entonces su verdadero destino.
El segundo homenajeado, Manuel Fernández Álvarez, nació en Santoseso en 1904. También emprendió el camino del exilio hacia Francia tras la contienda española y fue deportado a Mauthausen en enero de 1941. A diferencia de muchos de sus compañeros, logró sobrevivir a la dureza del campo de concentración y permaneció cautivo hasta la liberación del complejo por las tropas aliadas, en mayo de 1945. Su historia representa la de los escasos asturianos que consiguieron regresar con vida tras el horror de los campos nazis.
Con la colocación de estas dos piedras de la memoria, Candamo se suma a la red de municipios que recuerdan públicamente a los deportados asturianos y recuperan la historia de unos vecinos cuya trayectoria quedó marcada por el exilio, la persecución y, en uno de los casos, la muerte en los campos de concentración del régimen nazi.
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