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Tineo y Salas, entre los concejos con más daños de lobo de Asturias

El mayor volumen de ataques se registró en territorios considerados no loberos, con 1.066 reses afectadas, mientras que en la comarca centroccidental hubo 540 daños

Redacción / Grau

Tineo y Salas se encuentran dentro de la zona de gestión del lobo que registró más daños sobre la ganadería entre las áreas específicas establecidas por el Principado. La zona de El Palo-Esva contabilizó en 2025 un total de 1.022 reses afectadas y tendrá un máximo de ocho ejemplares eliminados dentro del nuevo programa anual de control del lobo.

La cifra sitúa este territorio por delante de la zona Centroccidental, donde se ubican la mayoría de los concejos de la comarca, que acumuló 540 reses afectadas, y de la Central, con 365. En el conjunto de Asturias, los ataques confirmados afectaron durante el pasado año a 3.893 cabezas de ganado bovino, ovino, caprino y equino.

La Consejería de Medio Rural y Política Agraria autorizará un máximo de 67 ejemplartes abatidos en Asturias, una medida incluida en el programa anual de control previsto en el II Plan de Gestión del Lobo. El programa, que previsiblemente entrará en vigor en septiembre y estará vigente hasta finales de 2027, se aplicará sobre una población mínima estimada de 412 ejemplares.

En la comarca, además de Tineo y Salas en el ámbito de El Palo-Esva, la zona Centroccidental concentra buena parte de los concejos de la comarca. En ella se encuentran Belmonte de Miranda, Grado, Proaza, Quirós, Santo Adriano, Somiedo, Teverga y Yernes y Tameza. Esta zona registró 540 reses afectadas en 2025 y contará también con un máximo de ocho extracciones.

Quirós tiene además territorio incluido en la zona Central, que contabilizó 365 reses afectadas y dispondrá de un máximo de ocho extracciones. Las Regueras queda vinculada a la zona Centro-oriental, una comarca con 421 reses afectadas y un máximo de nueve extracciones.

Un caso diferente es el de Candamo e Illas. Ambos concejos forman parte de las denominadas zonas no loberas o áreas de presencia esporádica, donde no existe una población estable de grupos reproductores. En el nuevo programa, estas áreas acumularon en 2025 un total de 1.066 reses afectadas, la cifra más alta de todas las categorías territoriales, y tendrán un máximo inicial de 18 extracciones, con posibilidad de aumentar este número si las circunstancias lo requieren. El propio Principado señala que en estas áreas también pueden establecerse medidas de control cuando se detecta la presencia de ejemplares o un aumento de los daños.

En la zona Suroccidental, donde se ubica Cangas del Narcea según la distribución territorial de concejos que utiliza el Plan del Lobo, en 2025 se registraron 31 reses afectadas y se permitirá la extracción de hasta cuatro ejemplares.

En el conjunto de Asturias, el lobo ocupa actualmente cerca del 83% del territorio regional, con un área de distribución de unos 8.300 kilómetros cuadrados. Los últimos estudios contabilizan 50 manadas, de las que 46 son reproductoras, mientras que se investiga la posible existencia de otros cinco grupos.

La evolución de la especie mantiene una tendencia creciente desde 2001, cuando se contabilizaban 22 manadas. Al mismo tiempo, los daños sobre la ganadería han aumentado. Las 3.893 reses afectadas en 2025 suponen un incremento del 30% respecto a 2021, mientras que el coste de las indemnizaciones alcanzó los 1,91 millones de euros, un 59% más que cuatro años antes.

Los controles se desarrollarán principalmente entre enero y abril y entre septiembre y diciembre. De manera excepcional podrán realizarse actuaciones entre mayo y agosto cuando existan ejemplares que provoquen daños reiterados. En las áreas situadas fuera de las zonas específicas de gestión también podrán autorizarse extracciones durante todo el año cuando las circunstancias lo requieran.

El programa contempla aguardos o recechos selectivos realizados por agentes medioambientales o personal autorizado, actuaciones de apoyo durante cacerías autorizadas de otras especies y, cuando sea necesario, batidas coordinadas por agentes medioambientales. La finalidad declarada por el Principado es compatibilizar la conservación del lobo con el mantenimiento de la ganadería extensiva y reducir los daños sobre las explotaciones.

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