La Casa de Cultura acoge del 6 al 30 de septiembre una exposición dedicada al artista autodidacta Lucindo Álvarez López, fallecido en 2010, y presenta un libro-catálogo sobre su trayectoria

Redacción/ Grau
Grau recupera la figura y la obra de uno de sus artistas más singulares con una exposición-homenaje dedicada a Lucindo Álvarez López, conocido como «Coloriano». La muestra, titulada Raíces de Grado: La obra de Coloriano, reunirá del 6 al 30 de septiembre en la Casa de Cultura una selección de la producción de este artista autodidacta, tallista y aficionado a la música, cuya trayectoria permaneció prácticamente al margen de los circuitos expositivos.
La inauguración tendrá lugar este domingo, 6 de septiembre, a las 12.30 horas en la Capilla de Los Dolores, en un acto que contará con la participación de Xosé Antón Fernández Martínez «Ambás», Virginia Álvarez Martínez, hija del artista; Antón García, director general de Acción Cultural y Normalización Llingüística del Principado; el concejal moscón José María González Beovidez, y el coordinador de Cultura municipal, Gustavo Adolfo Fernández.
Nacido en Villagarcía en 1921,Coloriano desarrolló prácticamente toda su vida en Grado. Su relación con la madera fue el eje de una actividad artística que desarrolló fundamentalmente por satisfacción personal. Nunca llegó a exponer sus trabajos y construyó con el tiempo un lenguaje propio, alejado de las convenciones de la talla tradicional.
Su formación comenzó en la Escuela de Artes y Oficios de Oviedo, en la calle El Rosal, donde fue alumno de Eugenio Tamayo, a quien admiraba especialmente. También desarrolló una actividad profesional vinculada al mobiliario, primero con un negocio en la calle Magdalena, frente a la iglesia de Grado, y posteriormente con una tienda en las Calles Nuevas, que regentó junto a su esposa, Azucena.
La naturaleza y el paisaje asturiano fueron una fuente constante de inspiración. El puerto de Marabio, la costa de Salinas y San Esteban, las montañas de Covadonga o el propio paseo fluvial de Grado aparecen como referencias en una obra marcada por la fauna, las formas orgánicas, la mitología y las tradiciones asturianas. Su trabajo también refleja una mirada abierta a otras culturas, siempre desde la intimidad de su taller.
Coloriano entendía la madera como algo más que una materia prima. Según la memoria familiar, decía que la madera «le hablaba» y que él se limitaba a seguir sus indicaciones. Esa concepción explica en buena medida el carácter espontáneo y personal de unas piezas a las que, lejos de atribuirse todo el mérito, consideraba fruto de su diálogo con el propio material.
Su trayectoria artística obtuvo además reconocimiento en los Premios Macián. En 1947 recibió el galardón de talla en madera correspondiente a la convocatoria 1947-48 y en 1948 obtuvo el premio de dibujo artístico de la convocatoria 1948-49.
La exposición permitirá ahora acercar por primera vez de manera pública y conjunta una parte significativa de esta producción a los vecinos de Grado. El homenaje se completa con la publicación de un libro-catálogo que recupera su figura y contextualiza una obra hasta ahora vinculada fundamentalmente al ámbito familiar y personal.
«Sus obras son un claro reflejo de su propia vida, de lo que le rodeaba y de aquello que le hacía feliz. No necesitaba nada más», resume Gustavo Adolfo Fernández, cronista oficial del concejo y uno de los organizadores de la muestra.
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