Anuncio
Anuncio

Y el viento trajo sidra

Luis G. Donate

Bienvenidos un mes más, queridos amigos, colegas, contertulios y demás apelativos cariñosos. Espero que el otoño os encuentre bien. Afortunadamente, nos hallamos más frescos que en anteriores reuniones. Mientras escribo estas líneas, los vientos cabalgan sobre la hierba como los guerreros de antaño. Sin embargo, debo pediros que dejemos el estrépito de las armas en el tintero, pues el asunto que nos ocupa no irá por ahí esta vez. Las aventuras son más afines a la novela. Aquí tratamos cuestiones de las que uno podría hablar debajo de un hórreo, con esas visitas a veces inesperadas pero siempre bienvenidas.

Hace poco retomé una vieja costumbre: fui a por castañas. No sin cierto temor por darme de bruces con un oso retomé los senderos que otros muchos antes que yo pisaron en busca de lo mismo. Afortunadamente, ni jabalíes, ni «melandros» ni el infame plantígrado se me habían adelantado y pude volver con un buen puñado. Me marché dejando tras de mí tres o cuatro veces más de lo que me llevaba. Este año, los castaños están generosos y tengamos dos patas o cuatro, todos debemos comer. Se me ocurrió, sentado sobre una piedra plana al terminar el asunto, que en otros tiempos, semejante botín se acompañaba de sidra dulce y meditando en ello desanduve mis pasos. Imaginad la magnitud de mi sorpresa cuando al día siguiente, un viento familiar dejó ante mi puerta una botella de sidra dulce. ¿Cosa de magia? ¿El tiempo acompañando al gusto? ¿Una prueba de amistad? Sólo yo lo sé. Mientras tanto, buscad castañas y sidra. Festejad bien acompañados, que es lo que pide esta época. Yo, por mi parte, daré gracias al viento.

Espero que estas letras hayan sido de vuestro agrado y hayan despertado buenos recuerdos. Cambia la estación y con ella el modo de vida. Más pausado y al amor del fuego, quizá, pero no por ello falto de disfrute o significado. Dicho esto, quedo a vuestro servicio. Hasta la próxima.

Deja un comentario

La dirección de email no será publicada.

parimatch