Los conservacionistas reclaman al Gobierno regional que prohíba cazar en reservas y cotos en los que la superficie quemada supere el 20 por ciento, para proteger a la fauna que haya buscado lugares de refugio
Un total de 16 asociaciones ecologistas y conservacionistas reclaman al Gobierno regional que vede la caza en las zonas quemadas, en aquellos cotos y reservas que estén en áreas donde la superficie quemada supere el 20 por ciento, y que puedan ser refugio de animales que hayan huído del fuego. Las entidades hacen este llamamiento en especial para los concejos del Suroccidente, aunque consideran que esta veda debería aplicarse «por motivos ecológicos y biológicos» en las reservas y cotos zonas afectados por los incendios.
En un comunicado, las organizaciones reclaman «la aplicación de las medidas contempladas en la Ley de Caza, otras normas para el ejercicio de la caza y cuantas disposiciones que -en concordancia y oportunamente- sea necesario implantar por motivos ecológicos y biológicos para minimizar el impacto ambiental de los incendios, la pronta activación de los mecanismos naturales de recuperación de las zonas afectadas, y la protección de la fauna y biodiversidad en general».
Los ecologistas destacan además que los últimos incendios han afectado a áreas críticas de oso y de reproducción de urogallo, y que se han producido en unas circunstancias muy complejas de «prolongada sequía, estrés hídrico, época otoñal con baja o nula actividad vegetativa que agrava el efecto de la temperatura sobre la vegetación, elevada pendiente facilitando procesos erosivos que modifican el perfil edáfico y dificultan o impiden la regeneración, etc». «El efecto acumulativo de los incendios, con pérdida de cubierta vegetal, de hábitat, de refugio y de recursos tróficos para numerosas especies, es evidente, especialmente grave para especies amenazadas como el oso y el urogallo. Por ello, las zonas no incendiadas son especialmente importantes como lugares de refugio y alimentación que deben ser gestionadas acorde a la situación de vulnerabilidad en que se halla la fauna en general y en particular las especies protegidas. De ahí que consideremos urgente no solo vedar la actividad cinegética sino modificar el calendario de cacerías (zonas oseras) que afecten a las zonas que hayan sido afectadas por los incendios, e igualmente amparar aquellos enclaves cuya densidad cinegética y situación ecológica (densidades más altas de especies cinegéticas y amenazadas por falta de refugio y alimentación) hayan sido afectadas indirectamente por los mismos», situación que consideran que se da en los concejos del Suroccidente asturiano.
«La situación que se ha vivido estos días pone en evidencia que las medidas legales a este respecto tienen poco o ningún efecto. Mientras se desalojan pueblos, se indemniza, se implementan medidas económicas de urgencia,incluso se contempla la declaración de “zonas catastróficas”… no se ha detenido la caza, una actividad de ocio. Dicha actividad no solo se debe suspender en las zonas literalmente calcinadas, que obviamente carecen de interés cinegético, sino que la precaución se debe aplicar a todas las zonas en las cuales se ha refugiado la fauna», concluyen las organizaciones, que son:
Plataforma para la Defensa de la Cordillera Cantábrica
Coordinadora Ecoloxistad’Asturies
Asociación Asturiana de Amigos de la Naturaleza – ANA
Ecoloxistasn’Aición Asturies
Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo – ASCEL
Coordinadora Ornitolóxicad’Asturies
Grupo d’OrnitoloxíaMavea
Asociación de Naturalistas Palentinos
Instituto para la Calidad y la Educación Ambiental – INSCEAM
Colectivo Ecologista de Avilés
Prolobos Asturias
Asociación Medioambiental Biodevas
Asociación Molín de Adela
Los Guardianes de la Tierra
Asociación Conservacionista La Manada
Voluntariado Nacional Censo del Lobo Ibérico

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