El ejemplar se encaramó a la techumbre para coger un panal de abejas y a causa de su peso la estructura se vino abajo

Redacción / Grado
En Somiedo y en Proaza los turistas no tienen que llevar ya teleobjetivos para ver al oso pardo cantábrico. Los ejemplares son vistos cada vez más en lugares más cercanos a las edificaciones de los pueblos. Es el caso del pueblo de Castro, en donde, según denuncian los vecinos, un oso destrozó el tejado de la ermita. El ejemplar se encaramó a la techumbre para coger la miel de un panal de abejas. Obviamente el tejado no soportó el peso del animal, y se desmoronó, como se puede apreciar en la imagen.

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