Publicado el: 29 Nov 2015

Guerra al cormorán

pescaLos pescadores reclaman un mayor control de este depredador que acaba con salmones y truchas

Blanca M. Garcia / Belmonte de Miranda

Es como contar el milagro de los panes y los peces, con la excepción de que, en esta ocasión, son aves las que se multiplican mientras los peces desaparecen de los ríos. Pese a las repoblaciones con alevines que todos los años se llevan a cabo en el concejo de Belmonte, la caída en barrena de las poblaciones de salmones y truchas en aguas del Narcea y su afluente el Pigüeña mantiene en vilo a los pescadores, quienes reivindican un control urgente de la natalidad de su gran depredador: el cormorán.
José Manuel Rodríguez Antomil, socio fundador de la asociación Las Mestas del Narcea y copropietario del bar La Llonga (San Bartolomé), alerta de que la presencia masiva de cormoranes en todo el municipio está afectando a negocios de hostelería como el suyo. “Ya no podemos vivir de los visitantes que vienen a pescar, porque no hay peces”, asegura. “El pasado mes de mayo todavía venía algún pescador por aquí, pero ahora no hay prácticamente nadie”, señala desde el restaurante Casa Tocho (Puente de San Martín). En opinión de Rodríguez Antomil, “repoblar los ríos con alevines es tiempo perdido”, ya que, tanto en lo que se refiere a la pesca del salmón como de la trucha, “esta temporada no se parece en nada a la que había hace 30 años”.
En aquella época, los cormoranes grandes, que proceden del norte de Europa, eran muy pocos, llegando incluso a estar en peligro de extinción. Sin embargo, las poblaciones de estas aves comenzaron a recuperarse, y en España superan en la actualidad los 75.000 ejemplares. Desde La Llonga, José Manuel Rodríguez no olvida cómo hace 15 años entre los cinco cotos que había en Belmonte salían entre 300 y 350 salmones por temporada, mientras ahora en esos mismos la cifra ronda los 15. “En Belmonte, el salmón atlántico es un recuerdo”.

Recuento de capturas
Según los datos facilitados por la Consejería de Agroganadería y Recursos Autóctonos del Principado -que coinciden con los de la Real Asociación Asturiana de Pesca Fluvial-, la temporada de pesca del salmón con muerte se cerró el pasado 15 de julio con 404 capturas en todo el Narcea-Nalón, frente a los 563 de 2014.
No obstante, en La Llonga están convencidos de que la mayor parte de esos salmones fueron recogidos en aguas del Nalón en Pravia, ya que en Casa Tocho apuntan a que “los salmones no suben a la zona media del río hasta noviembre o diciembre”. “Cada vez están más abajo”. Por su parte, José Manuel Rodríguez Antomil entiende que tanto la dudosa calidad de las aguas del Narcea como las políticas llevadas a cabo en torno al salmón han agravado la situación. “Se dice que el salmón siempre vuelve a desovar al lugar en el que nació. ¿Qué sentido tiene entonces construir una piscifactoría en la cola del río?”.
Junto al resto de ríos asturianos -Eo, Esva, Sella y Cares-Deva- la cifra total de las capturas de salmón de este año ascendió a 1.094 ejemplares. De los 404 del Narcea-Nalón, 307 salieron de la zona libre y 97 de los cotos de pesca.

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