Publicado el: 26 Abr 2017

Los vecinos denuncian el deterioro de la iglesia románica de Arrojo

Temen que el templo, declarado monumento nacional, caiga, como pasó con el roble de Bermiego y el castillo de Alba

San Pedro de Arrojo

Beatriz Álvarez/Quirós

Los vecinos de Arrojo denuncian el abandono en el que se encuentra la iglesia rormánica de Arrojo, un templo que sufre “un deterioro evidente”, pero en el que sigue celrándose culto habitualmente.

La iglesia, único monumento nacional del concejo y joya de la arquitectura románic,  ha sufrido varias reformas a lo largo de la historia si bien las más recientes coinciden con las obras del trazado de la carretera Caranga-Bárzana, inagurada en 2003,  y con una inversión realizada en 2010 para la remodelación del entorno de la misma. Después de esto no se ha cometido nungua actuación. Los vecinos se preguntan si se cumplirá el dicho popular de que “no hay dos sin tres” y si después del castillo de Alba, cuyos últimos restos se vinieron abajo en enero de 2016, después de un temporal de lluvia y estando reciente el tercer aniversario de la caída del roble de Bermiego, monumento natural del concejo, será la iglesia de San Pedro de Arrojo la siguiente en caer.

Fue durante la realización de las obras de la actual carretera de Caranga-Bárzana cuando se movió la carretera del lado mismo de la iglesia consiguiéndose así apartar al monumento del impacto directo del tráfico y de las nefastas consecuencias que éste producía en los muros del templo románico. 

La última reforma se acometió en 2010. Desde ese año el entorno de la iglesia presenta un aspecto que fue muy novedoso tanto para quirosanos como para visitantes. Aquel año, una inversión de casi 200.000 euros procedentes de los fondos mineros (que entonces circulaban caudalosos igual que las aguas del río Quirós a su paso por Veiga), diseñó los alrededores del templo tal como ahora los conocemos. Se renovó el paisaje que conformaban los aledaños y el edificio religioso. Mucho más allá del muro de regodones que hoy es la barrera entre la noble edificación y la AS-229, se mejoró el aspecto de conjunto protegiéndose de alguna forma al edificio que hasta apenas unos años antes, estaba a la misma orilla de la mencionada vía. El tramo de vial que había quedado en desuso fue pavimentado, arreglándose también el acceso al cementerio y convirtiendo el antiguo muro sobre la carretera en lo que ahora es.

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