Publicado el: 05 Dic 2019

La villa romana de La Estaca tenía al menos diez estancias y un patio

El mosaico podrá visitarse durante todo el puente, a las 12,00 horas, y se cubrirá el próximo martes

La pieza tiene unos 11 metros de largo por 3,60 de ancho, y de su superficie se han extraído unos 60 kilos de estuco y tejas de la edificación

Miembros del equipo trabajando en el mosaico, que ha revelado todo su esplendor

Esther Martínez/ Las Regueras
Tras las termas de Valduno, cuyos primeros hallazgos se remontan a 1868, Las Regueras ha ido revelando la importancia de su pasado romano. En San Martín de La Estaca el primer hallazgo importante es de 1958, cuando durante el arreglo de la carretera de Andayón apareció el primer mosaico, expuesto en el Museo Arqueológico. En 2018 el arqueólogo Juan Muñiz, con una financiación de 2.000 euros que aportó el Ayuntamiento reguerano, una subvención de 2.659 euros del Principado y dinero de su bolsillo, realizó una primera cata arqueológica y localizó un nuevo mosaico, de gran belleza y en un estado de conservación excelente. A partir de aquí y a iniciativa particular primero y vecinal después, constituida este año la Asociación de Amigos del Mosaico de La Estaca, se unieron fuerzas para conseguir financiar una excavación completa de la pieza. En un tiempo récord se reunieron 21.000 euros. Han servido para financiar un mes de trabajo, con un equipo dirigido por Muñiz, y formado por los arqueólogos Alejandro Sánchez, Adrián Piñán y Valentín Álvarez y las restauradoras Marta Corrada y  Mónica Ruiz, con la asesoría científica de Elías Carrocera.
El mosaico se encuentra en una de las estancias de una lujosa villa romana, que consta de cuatro bloques en torno a un patio, y tiene por lo menos diez habitaciones. Decorado con motivos geométricos y símbolos solares como la esvástica dextrogira, la flor de agua y los sogueados, de colores azules, blancos y rojos, es más grande de lo que esperaban (unos 10,80 metros de largo y 3,60 de largo). Han extraído unos 60 kg. de estuco de las paredes, que estaba caído sobre el suelo, y gran cantidad de sacos de tejas, algunas firmadas por un alfarero llamado Licinius. Han hallado además restos de un sistema de calefacción similar al que se localizó en las termas de Valduno, y en la rada oriental se ha localizado un muro de la villa de cerca de 1,20 metros de altura, que conserva aún los espacios de las puertas.
La idea es seguir excavando, «aunque en la próxima campaña lo ideal sería ampliar el tiempo de excavación a dos meses». La finca contigua alberga restos de la primitiva iglesia medieval de San Martín y una necrópolis. “Estudiar ese periodo de paso de la romanización a la Edad Media es importantísimo”, asegura Juan Muñiz.
A partir de próximo martes, 10 de diciembre, el mosaico será de nuevo cubierto; los muros con una línea adicional de pizarra, para evitar el sufrimiento, para continuar con una capa protectora de geotextil y otra de arena cribada de 10/15 cm. de grosor y rematar con toda la tierra extraída.
El nuevo reto, la declaración BIC
“Tanto nosotros como el equipo de arqueólogos considera que este hallazgo y el movimiento social suscitado no se pueden dejar morir. Nos encantaría que pudiera musealizarse y que se solicitase su reconocimiento como Bien de Interés Cultural, que se apoye su estudio e investigación, ya que en la villa romana de San Martín de La Estaca aún quedan muchas maravillas por descubrir”, afirma Claudia Prieto, vicepresidenta de la recién creada Asociación de Amigos del Mosaico de La Estaca. Han sido un motor imprescindible, logrando 249 cofinanciadores, y 300 embajadores del proyecto. Hay regueranos, pero también apoyos llegados desde Bélgica, Alemania, Luxemburgo, EEUU o Australia. “Mucha gente está descubriendo La Estaca y Las Regueras y a diario preguntan cómo colaborar”.

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