El pasado 14 de abril LVT digital contaba las gestiones que había realizado el alcalde de Proaza con el director general de Infraestructuras del Principado de Asturias, José María Pertierra y que, básicamente se referían a tres asuntos: pasos de cebra elevados (que serán buena cosa si se hacen como es debido), ensanches de aceras (que buena falta hacen) y, lo más sobresaliente de todo que casi pasa inadvertido para quien no conozca los antecedentes, la famosa variante de Proaza.
Supongo que no descubro nada nuevo si digo que Ramón atesora algunas virtudes, pero adolece en cuanto a iniciativa o criterio propio se refiere (lo conozco bien, yo lo traje a la política y fue concejal conmigo). Por el contrario es obediente y obstinado, cuando alguien lo convence de algo pone tal afán en conseguirlo que ni los sucesivos fracasos, razonamientos lógicos, o la vergüenza al ridículo le harán deponer su empeño. Y justamente esto es lo que ocurre con la absurda variante. Veamos.
En una larga noche de copas del año 2007, alguien a quien conozco “y de cuyo nombre no quiero acordarme” (por aquello de invocar el IV centenario de la muerte de Cervantes) le vendió al recién elegido alcalde Ramón Fernández, las virtudes del desvío de la carretera AS-228 que ahora atraviesa el pueblo, para trasladarla al borde de la vega adyacente por la parte cercana al río. A partir de ahí, el alcalde planteó la idea en la consejería de Infraestructuras controlada por su correligionario de partido, Francisco González Buendía y el director general de Carreteras José María Pertierra, que igualmente es ahora el director general de Infraestructuras del Principado de Asturias. Allí analizaron la obra, ventajas e inconvenientes, el coste aproximado, etc. y, la descartaron de inmediato. Lo increíble es que nadie se lo dijo claramente al regidor de Proaza, muy al contrario, cuando él se interesaba por el asunto le daban largas haciéndole creer que el proyecto estaba en marcha, con un coste aproximado de 4.000.000 €, lo cual le mantuvo durante cuatro años vendiendo la inminencia de la variante y, de paso, encabronando a los comerciantes y vecinos del pueblo, que de manera unánime se oponen a semejante locura.
Cuando a raíz de las elecciones municipales y autonómicas de 2011, Juan Vega toma posesión como viceconsejero de Fomento en el gobierno de Cascos, Ramón se apresura a visitarlo por miedo a que pueda paralizar el añorado proyecto. De manera que Juan se encuentra con el papelón de explicarle al alcalde del municipio donde él mismo reside, que ni existe proyecto, ni presupuesto, ni plan de expropiaciones o compras de fincas y, que simplemente se trató de una broma de mal gusto que le gastaron los directivos de carreteras. Tal es así, que el alcalde monta en cólera y del despacho del vice-consejero marcha directamente a la FSA para quejarse del trato recibido por los altos cargos del gobierno socialista. Me consta que allí también lo tomaron a chirigota.
Cuesta creer, que nuevamente vuelva ahora a plantearse siquiera la absurda variante de Proaza, después de la burla de sus compañeros políticos que gestionaban y todavía gestionan la consejería de Fomento. Mucho más, cuando permanece olvidada la variante de Villamejín que, esa sí, resulta imprescindible.
Mientras el alcalde propone gastar cuatro millones de euros en una obra que nadie necesita, nadie demanda y a todos cabrea, permanece olvidada otra variante necesaria de verdad, para salvar un tramo entre las casas de Villamejín que se ha convertido en un cuello de botella y asfixia el tráfico a tres pueblos.
La variante de Villamejín fue una brillante idea del fallecido alcalde Alberto López, en el mandato municipal comprendido entre los años 1999 y 2003. Contaba con todo a favor para ejecutarla; gobiernos del PP en Proaza, Asturias y España, Fernández Norniella originario de Villamejín de Secretario de Estado, excelente relación con el presidente Marqués, dinero a espuertas y el apoyo incondicional de todos los vecinos, excepto uno. Pero ni Alberto ni los sucesivos alcaldes que le siguieron, se atrevieron a contrariar a la única familia que se opone. Y eso que el martes 30 de marzo de 2010 el alcalde Ramón Fernández y el entonces director general de Administración Local, José Luis Montes, anunciaban a toda plana que el plan de obras y servicios del Principado de ése año dedicaría 240.267 euros para la construcción de la variante de Villamejín, e incluso el 1 de marzo del 2011 el BOPA anunciaba la aprobación del proyecto técnico de la obra “Variante en Villamejín”. Todo se quedó como siempre en palabrería. Igual que los accesos al puerto de Andrúas o el que va de Traslavilla a la Fuente l’Ablanu. ¡Ye lo que hay!
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mas bien te trajo el a la politica tu debutaste con partido comunita y ramon siempre estubo en el psoe si cuncidiste es por que ramon te llevaria al psoe
No sabes lo que dices ni como decirlo e,incluso para eso, tienes que esconderte detrás de un nombre que, dicho sea de paso, te viene al pelo.
cuando una persona se queda sin argumetos ante verdades solo le queda los insultos y la falta de respeto no hace falta que te reponda ya as quedo tu muy bien definido