El fin de una cultura

Esther MARTÍNEZ

El mundo rural ha sido invisibilizado y silenciado durante demasiado tiempo. Nada sucedía en las aldeas, nada reseñable para los medios de comunicación, excepto cuando alguna tragedia, viejas rencillas entre vecinos que acababan en varios muertos, el desbordamiento de un río o un devastador incendio daban fe de que existía otro mundo, otra España, a la que la literatura, la televisión y el cine había conseguido estigmatizar con estereotipos de gente vulgar, sin instruir, desdentada y con boina y mandil de cuadros.
Las imágenes del NODO en los años sesenta machaconamente mostraban inauguraciones de pantanos que se habían tragado centenares de pueblos, cortes de cintas para la entrega de viviendas en poblados obreros en los cinturones industriales de las grandes ciudades, largas colas en los trenes que llevaban a Centroeuropa, miles de emigrantes huyendo literalmente de la tierra que los había parido con una maleta cargada con dos mudas, unos embutidos y mucha nostalgia.
A los que trasladaban de los pueblos anegados a lugares extraños les costaba orientarse en sus nuevas tierras, a quienes les tocó aquel piso de menos de cincuenta metros cuadrados de paredes de cartón echaban de menos abrir la ventana y no ver más que un triste patio de luces. A los que emigraron les arrancaron de cuajo su identidad, la mayoría de las veces con falsas expectativas laborales. Aquellas figuras en blanco y negro trasladándose maleta en mano de un territorio conocido y cargado de historia a uno hostil, donde la única tierra que veían eran las macetas colgadas del balcón, fueron el fin de una cultura; la campesina y el inicio de un problema para políticos y un recurso para los poetas.
Desde Bécquer a Sabina pasando por Cernuda, han arañado versos en la grave despoblación del mundo rural, “donde habita el olvido”. Lo de la moda de la nueva narrativa de la despoblación merece otro capítulo y otras reflexiones.

“Donde habite el olvido,
en los vastos jardines sin aurora,
donde yo sólo sea
memoria de una piedra sepultada entre ortigas
sobre la cual el viento escapa a sus insomnios”
Luis Cernuda (poeta, 1902-1963)

Redacción
Publicado por
Redacción

Entradas recientes

Salas, presente en el VI Encuentro Nacional de Pueblos Mágicos de España

La cita reunió a representantes de diferentes municipios de todo el país Una imagen de…

hace % días

Sama recuerda a «Tonio, el de casa Tiburcio», el sacerdote que dedicó más de seis décadas a su vocación

Diana Valverde presentó en la localidad moscona una biografía que recupera la trayectoria de José…

hace % días

Proaza organiza talleres de Halloween para la conciliación familiar el puente de noviembre

Las actividades se celebrarán de 10:00 a 14:00 horas, en la Casa de la Cultura…

hace % días

Carreteras somete a información pública los accesos a una nueva gasolinera en Peñaflor

El proyecto prevé prolongar la vía de servicio hasta la glorieta de la N-634 y…

hace % días

Cangas destina cerca de 180.000 euros para desbrozar el entorno de una treintena de pueblos

Las actuaciones, que se financiarán con cargo a dos líneas de ayuda, reforzarán la estrategia…

hace % días

El grupo de Las Regueras regresa de su viaje de seis días por Portugal y la Ribeira Sacra

La excursión anual organizada por el Ayuntamiento concluyó con un paseo en barco por los…

hace % días