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Grado recupera parte de su caserío histórico con rehabilitaciones

El chalé Patallo, el edificio de La Tamezana, La Quintana o El Chigrín de la plaza de Longoria, entre las obras de mejora

El Ayuntamiento impulsa además expedientes para que los propietarios adecenten bajos o acometan la demolición de ruinas

La concejala de Urbanismo de Grado, María José Miranda

Redacción / Grado
La villa de Grado está recuperando parte de su caserío histórico. No es una actuación unitaria, y aunque ha sido fomentada por el Ayuntamiento, llega de la mano de distintos propietarios particulares, que han decidido frenar la ruina que se cernía sobre sus inmuebles. Uno de los casos más evidentes es el de La Quintana, una casona señorial que se alza sobre la travesía moscona, que ha sido reformada y ha reabierto como albergue de peregrinos, pero no es el único. En obras está en Chalé Patallo, una casona que forma parte de la historia moscona (fue cárcel durante la República) y cuya ruina daba una imagen de abandono a la entrada de la villa.
En total, según los datos de la concejalía de Urbanismo, son doce los proyectos que se han culminado, están en marcha o han solicitado ya licencia de rehabilitación. Además del chalé Patallo y el edificio de Tarralva, está el de la sastrería Feito (donde aún no empezaron las obras), un edificio ya rehabilitado en la calle Alonso de Grado, frente al Feudo Real; edificio del bar Portal; el Hotel Areces; el edificio de LaTamezana, El Chigrín de la plaza de Longoria, un edificio en la calle Nueva, y además el adecentamiento de los bajos comerciales de las calles Cimadevilla y Valentín Andrés. A estas rehabilitaciones se suman proyectos de nueva planta, como la finalización del esqueleto del Palmeral, y una segunda fase de chalés tras el campo de rugby.

La concejala de Urbanismo, María José Miranda, achaca el auge de las rehabilitaciones en Grado a la colaboración de los propietarios y a un cambio de criterio en la oficina técnica municipal, a raíz de la llegada de una nueva arquitecta. “Nosotros notificamos a los propietarios la obligación de conservación de sus inmuebles, pero no tenemos capacidad física para acometer obras de forma subsidiaria y luego intentar cobrar el coste. Así que agradecemos expresamente la buena disposición y la iniciativa de los propietarios”, señala Miranda. La concejala achaca el crecimiento de las licencias de rehabilitación a un cambio de criterio en la oficina técnica municipal, con la llegada de una nueva arquitecta. “Antes se exigían rehabilitaciones integrales, y ahora se aceptan obras parciales, que mejoran la conservación”, señala.

 

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