Redacción/Quirós
El catedrático de Bioquímica de la Universidad de Oviedo, Carlos López Otín, visitó ayer la Biblioteca San Melchor de Quirós de Bárzana donde presentó su libro “La vida en cuatro letras”.
El profesor López Otín estuvo acompañado por Margarita Prieto, bibliotecaria, que le dio la bienvenida, Roberto F. Osorio, cronista oficial del concejo, que le presentó y Beatriz Álvarez, responsable del club de lectura y colaboradora de LA VOZ DEL TRUBIA, que entabló un diálogo con el autor a partir del libro, un diálogo que fluyó a través de los catorce capítulos de la obra dando pie a la participación de todos los presentes. Una clase magistral muy didáctica en la que nadie se quedó atrás. Los lectores escucharon durante dos horas a este científico, conversador, cercano y tremendamente afectuoso en una tarde inolvidable para los presentes.
La actividad del club que cuando hay un invitado es abierta al público convocó en torno al profesor Carlos López Otín a unas cuarenta personas que se reunieron, como es habitual, en la biblioteca, en familia a conversar de vida y muerte, entropía y armonía, conocimiento e ignorancia. Un formato que López Otín había dicho que prefería por la cercanía y por la posibilidad de interactuar con los participantes lejos de un tono más académico.
El autor, que escribió este libro en un momento personal muy doloroso, puso sobre la mesa conceptos científicos como genoma y apoptosis, epigenoma y microbiota, pero también mostró al hombre del Renacimiento que lleva y su inmenso interés por la Cultura, interés que intenta transmitir a sus discípulos cuando los acompaña, por ejemplo, al Museo de Bellas Artes de Asturias para “que conozcan más cosas además del laboratorio”. El libro que ha sido calificado de “autoayuda” es un libro de divulgación científica que sana. Una obra que sirvió de catarsis a su autor y que nos muestra “el camino” para la consecución de la felicidad. Un texto que nos presenta a Sammy Basso, como una de las personas más felices que conoce, cuyo ejemplo «demuestra que, incluso en condiciones tan adversas como las de una enfermedad incurable y devastadora, la vida encuentra argumentos para sostenerse y para abrir nuevas ventanas a la felicidad total». En el que nos cuenta también su proyecto de “consulta genómica social”, para afirmar en otro de los pasajes que “deberíamos estar mucho más implicados en el cuidado de nuestra salud; una sociedad educada desde la infancia en el cuidado de la salud es una sociedad más sana y más justa”. Y como tampoco se esconde para hacer una crítica importante al sistema cuando habla de la ciencia como derecho: “hay que ser conscientes de que la ciencia es un derecho fundamental del ciudadano y no un adorno para complementar agendas políticas, económicas o sociales”.
Un hombre humilde que nos enseñó ayer tarde, una vez más, que para ser grande hay que ser pequeño.
Al finalizar el acto Margarita Prieto le entregó el libro “La forja de un valle, Historia minera y siderúrgica de los valles del Trubia” de Antidio Martínez y Toño Huerta, y el protagonista de la tarde firmó en el libro de firmas del club.
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