F. R./Grado
Vivían al lado de una plantación de marihuana, con instalaciones para la aceleración de su crecimiento y su secado, y un laboratorio (el primero de Asturias) para extraer un tipo de resina de cannabis, el BHO (Butan Hash Oil). Los vecinos de Llantrales, en Grado, no salen de su asombro ante lo que sucedía a escasos metros de sus casas, en un pueblo tranquilo donde lo normal es que no pase nada. «La casa parecía vacía, creíamos que allí no vivía nadie. No se veían luces de noche, no había actividad», aseguran los vecinos. Sí notaron algo raro hace unos días (probablemente el 10 de febrero, día de la detención de las dos personas a las que se vincula con el laboratorio clandestino). «Vimos muchos coches, y había perros, pensamos que podía ser la policía secreta, daba esa impresión». Y lo era. El equipo encargado de Estupefacientes de la Policía Nacional había detectado un incremento de la presencia de resina de cannabis en Asturias. Tirando del hilo acabaron en Llantrales. Los dos hombres ya duermen en prisión, a la espera de juicio, por decisión del Juzgado de Grado.
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