Categorías: ProazaSanto Adriano

Cultos y no revueltos

Juan Carlos AVILÉS

En lo que yo suelo llamar “mi otra vida” —antes de convertirme en ‘asturleño’ y cuando vivía y trabajaba en Madrid, mi ciudad natal— hacía ‘periodismo cultural’, que es algo similar a lo que Unamuno (creo), con su aguda mordacidad, decía de un antiguo diario, El Pensamiento Navarro: “Ni es pensamiento, ni es navarro”. Lo mismo ocurre con ‘asturleño’, que al final no eres ni madrileño ni asturiano, o con el periodismo cultural, que igual ni es periodismo ni es cultural. Pero ye lo que hay. Y como el que tuvo retuvo, y a la postre no eres de donde naces, sino lo otro, procuro, desde esta bendita tierra que elegí para acabar mis días, estar al tanto de lo que se cuece en el proceloso mundo de la cultura, que no es otro que éste. Y escucho por la radio que Fernando Trueba, el oscarizado director de cine con el que afortunadamente trabajé muchos años, cierra el Festival de San Sebastián con su última película, El olvido que seremos, sobre un espléndido libro de Héctor Abad Faciolince del todo recomendable. Y leo que a la sala Cuarta Pared, un escenario alternativo de la capital del reino que yo frecuentaba cuando era crítico teatral, le han concedido nada menos que el Premio Nacional de Teatro. Y asisto, con enorme tristeza, a la crisis brutal que está sufriendo el sector cultural, sin duda como otros tantos sectores, por el efecto demoledor de esta maldita y confusa pandemia que nos tiene fritos. A muchos, políticos incluidos, y hasta algunos que ejercen cargos públicos en ese ámbito, lo de la cultura les suena a chino mandarín porque de ello no se come, y es cierto que se come poco. Pero, por paradójico que parezca, es el mejor y más nutritivo de los alimentos. Sus infinitas propiedades no benefician especialmente al estómago, pero sí, y mucho, a nuestro órgano por excelencia, el más importante de todos y con mayor tendencia al extravío: la cabeza. La cultura abre puertas que ni siquiera sabíamos que existían. Revela horizontes que nuestra vista creía no alcanzar. Concilia situaciones que pensábamos irreconciliables. Soluciona o relativiza cuestiones que éramos incapaces de plantear, y cuanto menos de resolver. La cultura nos hace más sensatos, más escépticos, más críticos, más fuertes, más autónomos y menos influenciables. Pero, sobre todo, más libres y menos dependientes de esa otra pandemia cuya vacuna es mucho más difícil de obtener: la sumisión, el vasallaje y el miedo.

Redacción
Publicado por
Redacción

Entradas recientes

Luz verde a la rehabilitación del antiguo matadero moscón por más de 96.000 euros

La junta de gobierno aprobó también el proyecto técnico para la futura reforma del bar…

hace % días

La escuelina ‘Pequenos’ de Salas se integrará en la red pública del Principado el 1 de noviembre

La consejera de Educación, Eva Ledo, y el alcalde salense, Sergio Hidalgo, firmaron ayer el…

hace % días

La plataforma por las carreteras del Suroccidente suma el apoyo del PP a sus reivindicaciones

Los vecinos se reunieron con Álvaro Queipo y otros tres parlamentarios populares, que firmaron su…

hace % días

Candamo organiza los talleres «Días sin Cole Halloween» para la conciliación familiar

La iniciativa propone actividades de manualidades, juegos y creatividad para disfrutar de unas jornadas sin…

hace % días

Concejos de la montaña central buscan voluntarios para batidas contra el lobo

El sindicato URA aplaude "los avances", tras la decisión del TSJA de no suspender cautelarmente…

hace % días

¿Qué está pasando en el Ayuntamiento de Teverga?

Ángel LagarPortavoz del PP en Teverga Queremos llamar la atención sobre una situación insostenible que…

hace % días