Publicado el: 24 Oct 2020

Los proyectos de Gabriel Heim en los valles del Trubia

Por Loli GALLEGO

En 1863 se presenta un proyecto para el ferrocarril asturiano por parte del ingeniero Heim, miembro de la Sociedad Geológica de Francia y director de la Compañía Carbones de Quirós. Propuso un trazado alternativo para comunicar la línea de Palencia a Galicia con Asturias. Esta obra estaba estimada en 250 millones de reales. El importe sería de 194.000.000 de reales que costaría la linea de Castilla a Trubia por el Puerto Ventana-Trubia-Oviedo-Noreña; en lugar de los 330.000.000 de reales que supondría el gasto probable de la línea por Pajares. Su proyecto, elaborado durante siete años, partiría de Benavides de Órbigo, cruzando la Cordillera Cantábrica mediante un túnel de unos ochocientos metros. La línea cruzaba La Babia, Quirós y Proaza y desde Trubia un ramal a Mieres y Noreña pasando por Oviedo. En Noreña comunicaría con el ferrocarril que une Gijón con Langreo. Este proyecto no se llevó a cabo por la oposición del terrateniente quirosano Bernardo Terrero que se negó rotundamente a dejar pasar por sus propiedades cerrando de esta manera una puerta que se abría hacia un futuro y que de haber sido ejecutado hubiera cambiado el desarrollo y modernización de estas comarcas. Entre los años 1857-1863, el señor Heim, socio y representante de la compañía Chaviteau, a la que pertenecían 53 minas de carbón, otras 13 de hematites férricas, estudió e investigó estos cotos mineros con la finalidad de establecer un complejo minero-siderúrgico, pues existían en muy corto espacio amplias capas de hierro y de carbón, muy importantes para crear una gran factoría de este tipo. A pie de mina el estudió estimaba un consumo de unos 500.000 quintales. Estos estudios cifraban unos 89.900 000 metros cúbicos de carbón y la existencia de muchas capas de hematites peróxido rojo explotable. En 1861 se crea la Sociedad Carbonífera de Quirós, dependiente de la francesa Chovité y Cia. La hulla que se podía sacar en Quirós era seca, semigrasa y grasa con sus múltiples aplicaciones en el campo de la industria. El fin principal era el abastecimiento de la fábrica de cañones. Para unir las minas con la fábrica de Trubia, en la memoria se proponía la construcción de un ferrocarril desde Quirós a Trubia que discurriría por el estrecho valle de Caranga de casi 25 Km. En 1884 finalizaron las obras del ferrocarril que desde Quirós a Trubia abastecería de materia prima a la Fábrica. Finalmente debido al bajo rendimiento minero, la Sociedad de Minas y Fundiciones, celebró en París los días 17 de enero y el 29 de febrero de 1888 la disolución de la compañía, poniendo las instalaciones en subasta pública. Numha Gilhou, director de la Fábrica de Mieres, lo compró por un importe de 750.000 pesetas. Finaliza aquí parte de la biografía de una persona que antepuso lo personal a un desarrollo integral de una de las zonas más deprimidas de Asturias, pues si se hubieran llevado a cabo sus ideas, en este momento todo el valle sería distinto. Gracias desde aquí a su capacidad e ingenio por haber hecho una obra “faraónica” en el túnel de Peñas Juntas, transformando en un paisaje inigualable que sorprende a cualquier visitante que recorra estos parajes y que una vez más el Ayuntamiento debería proponerlo como Monumento Natural al tiempo que reponer la placa desaparecida donde constaba quien fue el ingeniero francés quien lo realizó

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