Publicado el: 21 Nov 2020

“Las galgas tienen mala baba con el que es de fuera y viene de sabiondo”

Juan Menéndez Camín destila en ‘Zumbidos de un moscón’ todos los sentimientos de desarraigo del que se va de su pueblo por motivos laborales

F. Romero / Grado

Juan Menéndez Camín (Grado, 1954) desarrolló tras jubilarse de la Caja Rural en 2015 su vena literaria con la novela ‘Zumbidos de un Moscón’ que presentó recientemente. En el libro rememora tiempos de galgas y la nostalgia de los que se van.

– Con ‘Zumbidos de un moscón’ ¿se siente por fín realizado como escritor o ya ha hecho sus pinitos literarios?

-Hice mis pinitos durante mi juventud, pues paradójicamente y a pesar de mi profesion, durante cerca de cuatro décadas, lo mío fueron las letras, si bien es verdad que todo se reducía a relatos muy cortos que acababan en la basura. Con esta obra me siento, no sé si realizado, porque le queda a uno la impresión de que podía algo mejor, pero no deja de ser una novela nueva, divertida, con eso que tenía en mente. Hacer una novela con cierto aire moscón con sus galgas, sus manías, sus historias…

– Cuéntenos, sin hacer un spoiler, el meollo de la novela

– La novela es una historia de un moscón que en su juventud decide buscar una nueva vida, lejos de su tierra y decidiendo volver en su jubilación, después de más de cuatro décadas visitando aquello que pensaba que tenía totalmente olvidado.

– ¿Por qué esta historia y no otra?

– La historia fue pensada en un principio por la cantidad de moscones que se fueron buscando una vida mejor, con sus pros y sus contras, con sus galgas y sus vicios, con sus añoranzas y sus ganas de volver en muchos momentos.

– ¿Le costó mucho escribirla?

– La verdad es que fue todo rodado. Mentiría si dijera que tuve que exprimir el cerebro. A pesar de que nunca fui emigrante, la historia que relato es una de tantas historias que le pueden ocurrir a cualquiera, sea de Grao o de Nueva Zelanda.

– Escritores que adora

– No tengo un novelista de referencia. Quizá alguien pueda ver cierto parecido a algún escritor reconocido pero será que me mira con buenos ojos. Lo mío es y creo que siempre será, lo que vulgarmente se denomina eso que se llama autodidacta. O sea, salió lo que salió y punto.

– ¿Cómo vive un moscón en el exilio? ¿Se adapta o la nostalgia de la tierruca le impide realizarse plenamente?

– Lo del moscón sería digno de estudio y habría que mirar a través de los años. Supongo que pasará en todas las comarcas de Asturias, pero lo que no hay duda es que después de muchos años fuera, ves en las fiestas de Santiago y Santa Ana gente que viene y no hay Cristo que los pare… No sé, pero es digno de estudio…Yo creo que hay algo tambien de carácter.

– ¿Existen las galgas? ¿En qué se diferencian de las bromas de otros sitios?

-¡Vaya si existen las galgas! Eso no desaparece así como así…Es verdad que no son como las de antes, pero las que tengo recopiladas en una carpeta, alguna de ellas de última generación…¡buff! Son formas de tomar el pelo pero con mucha ironía y cierta mala baba, sobretodo al que es de afuera y venga de sabiondo.

-¿Ha cambiado mucho su pueblo?

– Grao cambió como todos los pueblos. En los años setenta tenía poco mas de cuatro mil habitantes y ahora anda por siete mil. Ganó y perdió. De todo hubo. Dejó de ser el pueblo donde todos se conocían para ser una villa con barrios nuevos, que se fueron integrando poco a poco en las costumbres de aquí. Pero por otra parte se perdió aquella mala leche de las galgas, auténticas cabronadas.

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