Publicado el: 04 Ene 2021

Al pie del cañón

Luis GARCÍA DONATE

Con gran placer nos reunimos aquí de nuevo un mes y un año más, esperemos que 2021 sea más relajado que este 2020 que dejamos atrás. Me alegro de veros bien, así es como hay que estar, sobre todo en estos tiempos. Dicho esto procedo a ahondar en la cuestión que hoy nos reúne aquí. Todos los años por estas fechas os hablo de empezar el año, propósitos, asuntos navideños y demás temas similares pero como este año las fiestas, por desgracia, no fueron las mismas para muchos quiero traeros un pedacito de los tiempos “de antes” cuando solo se veían las mascarillas en series de médicos y cosas así, vengo a hablaros de la sagrada labor que es darle finiquito a todo aquello que sea dulce una vez acabada la Navidad. Seguro que ahora muchos de vosotros os estáis relamiendo porque sabéis de lo que hablo, en caso contrario o no sois muy de dulce o sois tantos a comer que no quedó nada, cada casa es un mundo, yo qué sé. Como decía recuerdo que todos los años queda ese proverbial plato en el armario de la cocina, con dos pedazos de turrón duro, unas peladillas, uvas pasas, los dos polvorones excéntricos que el público repudia y el puñadito de mazapanes, como ya dije cada casa es un mundo y los integrantes de este “plato de dulces exiliados” pueden variar pero seguro que os hacéis una idea de lo que quiero decir. Modestamente creo que es una gran forma de empezar el año, además, por lo que tengo visto cual explorador que estudia el comportamiento de la fauna africana, este fenómeno atrae a todos los miembros de una familia, el primer sendero que todos recorremos en un año es el camino que nos separa del armario para llevarnos algo de ese plato, todos empezamos el año “al pie del cañón” como solía decir alguien muy querido para mí y en estos tiempos donde lo que era normal parece desvanecerse, no hay mejor forma de comenzar.

Hasta aquí la reflexión de este mes y la primera del año, como siempre espero que os haya gustado, cuidaos mucho y no vayáis mucho hasta el armario de la cocina aunque bien pensado id cuanto os plazca que los polvorones no son infinitos y no hay peor cosa que quedarse con las ganas. Hasta la próxima, a vuestro servicio.

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