Beatriz Álvarez/Quirós
Un vecino de Muriellos que subía a ver la yeguas se encontró ayer con un potro devorado por los lobos “de esta misma noche”. “Solo espero que no me empiecen la otra potrina”, lamentó el ganadero, que puso de manifiesto su malestar ante una realidad que se repite a menudo, “te acabas acostumbrando”. La guardería del Principado se presentó el mismo día a certificar los daños, de los que no hubo duda dadas las heridas del animal y la presencia de heces identificables como de lobo. La rápida intervención de la guardería y el haber llegado a tiempo, supone que el expediente por daños vaya adelante pues si pasan un par de días y el animal presenta otros daños, es más difícil certificar el origen de los daños. El propietario del animal cuestionó además la baremación de los daños, “nos compensarán con unos 285 euros, un importe mucho menor de lo que valdría en seis meses; deberían actualizarse los baremos, se fijan en euros sin tener en cuenta otros aspectos como que pasaría si el potro o la potra fueran a destinarse a la recría o como semental”.
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