Publicado el: 04 Oct 2021

De forjas y dioses

Luis G. DONATE

Muy buenas, me alegro de teneros a todos aquí un mes más y con buena salud. Espero que traigáis ganas de leyenda porque hoy, sintiendo en el viento el sutil hálito del invierno, vengo a hablaros de un dios que sabrá caldear el ambiente. Se trata de uno de los dioses del panteón griego al que más aprecio, Hefesto, el patrón de la forja y el fuego entre otras cosas. Antes de comenzar quisiera aprovechar para darle las gracias a la persona que me inspiró este artículo, una gran amiga y fiel consejera con mucho talento. Gracias Safo, te lo dedico. Ahora, si os place, vamos a ello.

El herrero es un dios atípico, un antiestético cardo entre tanta flor Olímpica. Cuenta la leyenda que al nacer era tan feo que su madre, la diosa Hera, lo arrojó del Olimpo lo que le provocó una cojera permanente. Vivió en la isla de Lemnos bajo el cuidado de Tetis la nereida, la madre del famoso Aquiles, allí aprendió las artes del fuego, la forja y la escultura convirtiéndose en un artesano sin par. Zeus, su padre, lo observaba desde su reino y complacido por la habilidad de su hijo, envió a Dionisos, dios del vino, a por él.

Hefesto se negó a volver puesto que se sentía rechazado, de tal modo que el dios del vino tuvo que emborracharlo y llevarlo al Olimpo montado en una mula. Fue Hefesto de entre todos los dioses quién logró casarse con Afrodita, solo él , con su barba descuidada y su cuerpo simiesco pudo conquistar a la señora del amor y la belleza puesto que era capaz de crear cosas hermosas y su corazón era noble por el tiempo que había pasado en la tierra. Una lección que a mi parecer no debería pasar inadvertida.

Hasta aquí la reflexión de este mes. Espero que hayáis disfrutado de nuestro pequeño viaje a los mitos de la antigua Grecia, es curioso como a veces las mayores verdades se encuentran en las leyendas. Cuidaos mucho, quedo a vuestro servicio hasta la próxima vez.

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