Publicado el: 19 Oct 2021

Derecho a discrepar

Juan Carlos AVILÉS

[Nos tocó la china]

“No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a decirlo”. Con esa rotunda y esclarecedora cita de Voltaire iniciaba el periodista Federico Ruiz de Lobera, el pasado 18 de septiembre, el primer programa de La Clave Cultural, un espacio de debate trasmitido en streaming (en tiempo real) a través de plataformas como Facebook o Youtube, entre otras.

Emulando el memorable programa del asturiano José Luis Balbín, esta nueva propuesta adaptada al siglo XXI, y promovida por una productora independiente, reúne en torno a un tema de actualidad y de alcance universal a una serie de personajes con opiniones divergentes en virtud de un derecho inalienable: el de discrepar. Y el tema de esta primera emisión no podía ser más controvertido y de interés general como lo es la pandemia. ¿Cuál es el origen de la Covid 19? ¿Qué hay detrás? ¿Se ha gestionado correctamente? ¿Las medidas adoptadas son las más adecuadas? ¿Se está diciendo toda la verdad acerca de las vacunas?

Estas y otras muchas cuestiones, sin duda peliagudas, eran el tema de discusión entre cinco invitados, todos ellos médicos. En el bando “oficial”, la ex ministra de Sanidad María Luisa Carcedo y el presidente del Colegio de Médicos, el cardiólogo Manuel Martínez Sellés. Y del otro lado, tres facultativos, alguno sancionado por su posición crítica respecto al tratamiento de la enfermedad, y los tres acusados de posiciones ‘negacionistas’, lo cual, a su vez, negaron.

En el minuto 53 (el programa dura dos horas y media), y después de presentar la facción discrepante una serie de argumentos, respaldados por científicos de prestigio mundial supuestamente silenciados, Carcedo y Martínez Sellés abandonaron el plató: “No hemos venido aquí a esto”, “no queremos ser cómplices de unas observaciones tan peligrosas para la población”.

Al margen de posicionamientos, y dando por hecho que la razón no es unidireccional, sino una suma de razones surgidas del diálogo y el intercambio de ideas, por contrarias que sean –esa se supone que es la finalidad truncada de este programa—lo realmente peligroso para la salud mental de la sociedad es estar en manos de personajes prepotentes, como los ‘huidos’, que alardean de estar en posesión de la verdad y que fomentan el pensamiento único. Eso es lo verdaderamente preocupante. Y así nos va.

Comentarios:
  1. Afilador dice:

    Discrepar es válido pero a mime gusta más l verbo debatir. Sencillamente porque hoy en día discrepamos casi hasta de nuestras propias reflexiones. Y no digamos en rrss. Tó dios opina y discrepa pero debatir entraña más bien un diálogo, una discusión en la que las ideas van y vienen y ee la que todos aprendemos. Discrepar de forma permanente y en este periódico hay algún articulista que discrepa por todo no sabemos muy bien con que fin, en general te lleva al hastío y a la agonía del debate. Más aún cuando algún discrepante niega razones que al común beneficia o quienes ponen la intolerancia como fin para dominar a pueblos enteros. Con esos ni debate ni gaitas. Salud.

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