Publicado el: 23 Oct 2021

Dictadura en democracia

Loli GALLEGO

Como vulgarmente se dice, “revolviendo papeles” me encontré con los pensamientos que escribí en los años setenta estando en la Escuela Hogar de Tineo. Al leerlo, salvando los cincuenta años transcurridos, en el fondo social casi se puede deducir el paso del final de la dictadura al principio de otra. Durante cuarenta años y amparados por la Constitución de 1978, vivimos en un Estado de Derecho que va constantemente degradándose, anulando nuestros derechos fundamentales, abocándonos a otra dictadura, que más pronto que tarde se impondrá, sin que nosotros el pueblo pasivamente la estamos aceptando.

Por esa razón, la frase que me indujo a escribir en aquel momento la repito, ya que las conclusiones son las mismas de aquel periodo social, bajo una dictadura que duró cuarenta años, a diferencia de la que estamos viviendo que solo lleva tres años. La frase que me impactó es de una gran sencillez, por lo concisa y por su profunda naturaleza, ya que en dos líneas compendia la crueldad, marginación y el desprecio a las clases sociales, privándolas de lo que en democracia se conoce como Estado de Derecho. De esta situación se salvan aquellos que redactan las leyes injustas que estamos padeciendo.
La expresión que en aquellos años setenta me impactó dice “Cristo sigue en la Cruz como sigue el Pueblo”. Un pueblo que reivindica sus derechos que va en contra de las arbitrariedades de los que los oprimen, pero que de una forma cobarde no es capaz de levantarse y defender su libertad, cuando tiene mecanismos legales para hacerlo ;aceptando leyes ignominiosas como la de la ministra Celáa, que lo que pretende es a los futuros ciudadanos aborregarlos saliendo de los centros escolares como analfabetos funcionales , a los que se puede manipular, pues el adoctrinamiento es el fin de esta ley de educación.

De esta forma se creará una sociedad que no se opondrá a los opresores, hoy ‘globalización’, que seguirán viviendo a sus expensas. Pero confío en que la fuerza interior que todos tenemos, nos haga reaccionar y buscaremos la libertad, por la que siempre se lucha ya que es el mayor valor que toda persona tiene.

Vuelvo a repetir: «Cristo sigue en la Cruz como sigue el pueblo”, sencilla en su estructura gramatical, pero de gran sentido espiritual y moral. Por su profundidad, nos mueve a la meditación y a la reflexión sobre lo que está sucediendo en nuestro país, al que pertenecemos por derecho inalienable y desde este derecho debemos de reaccionar, despertar y plantarle cara a este cambio político que nos dejará sin la democracia en la que durante cuarenta años vivimos y nos encontraremos inmersos en una dictadura. Donde sabemos que hay que aceptar quieras o no lo mandatos de los que la representan.

Nuestra amada libertad no existirá, se acabará la libertad de expresión (que te hace libre); la libertad de Reunión y la Libertad de asociación, así como justicia, equidad, legalidad, honestidad. Estos son algunos de los pilares por los que tendría que regirse un Estado para que sus ciudadanos gozaran de bienestar y libertad.

Comentarios:
  1. Fontán Norte dice:

    Madre mía, que miedo, esto va a ser el apocalipsis, menos mal que siempre saldrá algún caudillo para salvar la civilización
    cristiana . En fin…..

  2. Asustado dice:

    No soy capaz de interpretar las metáforas de este artículo.
    Si la autora pudiese emplear un lenguaje más llano y poner algunos ejemplos concretos de los peligros que nos acechan a los ciudadanos de a pie en lo que respecta a la pérdida de nuestros derechos de libertad de reunión, exposición y asociación, así como las políticas que nos encaminan hacia una dictadura, se lo agradecería, para estar prevenido.

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