Publicado el: 26 Oct 2021

Siempre benéfica e ilustrísima

Gustavo A. Fernández

[La Mosquitera]

Recientemente se ha conmemorado el centenario de la inundación de la villa de Grado. La noche del 20 al 21 de septiembre de 1921 una tremenda tormenta provocó que se anegara la vega y se desbordase del río Martín. Este pequeño riachuelo, por el que apenas baja agua durante el verano, se convirtió en un gran torrente que se desbordó y arrastró todo lo que encontró por delante. La fuerza de las aguas provocó el fallecimiento de una vecina, Evarista Suárez López, y el hundimiento de más de una veintena de casas, una de ellas el destacado chalet de estilo modernista de Valentín Sarasola Miranda «Tumballobos».

En Grado hubo otras riadas, pero ninguna tan famosa y destructiva, tan recordada y reseñada por la prensa regional y nacional. Se abrió una suscripción pro-damnificados y se organizaron distintas iniciativas para recaudar fondos como las llevadas a cabo por el Club Gradense de La Habana, un libro promovido por el marqués de la Vega de Anzo, o una corrida de toros benéfica en la plaza de Oviedo. Aún se recuerdan las coplas que se dedicaron en su día a esta tragedia e incluso la pirotecnia de la villa lleva el nombre de “La inundación”.

Pero lo que quizá algunos no sepan es que el Ayuntamiento moscón lleva el título de Ilustrísimo como consecuencia de esta riada. El día 8 de noviembre del mismo año 1921, un Real Decreto del Ministerio de la Gobernación firmado por el rey Alfonso XIII concedió a la villa el título de “Siempre benéfica, y a su Ayuntamiento el tratamiento de Ilustrísima”. El motivo no es la tragedia en sí misma, sino “en atención a los sentimientos de caridad y altruismo, reiteradas veces demostrado por el vecindario de la villa de Grado, provincia de Oviedo, y muy recientemente con ocasión de las inundaciones que tantos estragos causaron”.

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