Publicado el: 04 Nov 2021

Fuego frío

Luis G. Donate

Me alegro infinitamente de veros a todos un mes más con buena salud y deseosos de navegar conmigo por los mares del pensamiento y la reflexión. Espero que hayáis preparado la maleta con todo lo necesario porque hoy viajaremos muy lejos, dejando atrás la Tierra, en cierto sentido. Si estáis listos, vamos allá.

Nuestro destino son las estrellas, esas lejanas bolas de gas en continua combustión que iluminan el firmamento, dicho esto no quiero hablar de ellas en el sentido en el que lo haría un astrónomo, mi ignorancia es infinita en ese campo. Quiero hablar de las estrellas como punto de origen de la magia, las leyendas y el tapiz donde se entretejen los nombres de los héroes . Las constelaciones, los ilustres clanes
estelares, llevan nombres míticos: “Orión”, “Sagitario”, “Polaris”, la estrella de los viajeros (a ésta se la menciona por sí misma dada su importancia, siempre indica el norte). El hierro de las estrellas muertas caídas a la Tierra ha sido codiciado durante siglos por los artesanos puesto que permitía forjar hojas mejores, con menos impurezas que las realizadas por medios más terrenales, eran pasadas de generación en generación por reyes y caudillos, venían del cielo, se las tenía por un regalo de los dioses.

Durante siglos hemos surcado los mares guiados por el brillo de estos astros, hemos cruzado desiertos y hemos vuelto al hogar iluminados por ellas cuando ya no había esperanza. Una vez, hace dos mil años, tres sabios encontraron a un niño que cambiaría para siempre el mundo. Merlín escrutaba las estrellas en busca de respuestas para sí mismo y para su rey. Incluso hay estrellas, si se tiene suerte, que lo acompañan a uno y lo iluminan, como una especie de ángeles de la guarda, maestras y protectoras.

Hasta aquí la reflexión de este mes, espero que os haya gustado mi visión de las estrellas y que os haya hecho pensar. Antes de despedirme os dejo un guiño, una travesura de escritor, para quien sepa ver, todas esas estrellas tienen un significado. Dicho esto, como un ilusionista, me voy y os dejo pensando. Cuidaos mucho, hasta la próxima quedo a vuestro servicio.

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