Publicado el: 11 Nov 2021

El refugio de Fuente Trubia

El historiador Toño Huerta documenta un refugio antiaéreo en unos edificios demolidos en Molina, en la residencia del empresario e impulsor de la industrialización en Asturias José Fuente

Interior del refugio de la casa de José Fuente en Trubia/ Foto Toño Huerta

 

 

 

Por Toño HUERTA

 

En noviembre de 2020 escribía en este mismo medio un reportaje sobre los vestigios de la Guerra Civil conservados en Trubia; trincheras, nidos de ametralladora o refugios aún permanecen en el territorio como testigos de la historia. Pues bien, recientemente, y por una causa que podemos decir, dramática, he tenido la suerte de “redescubrir” otro.

Pero antes hablemos de un personaje esencial para la historia trubieca. Si nos remontamos a principios del siglo XX, la hegemonía industrial de Trubia recaía sobre el Estado a través de la Fábrica de Armas; pero había una familia que no se quedaba atrás, la Casa José Fuente, propietaria de un emporio empresarial a través de sus firmas Fuente y Cía., Compañía Minera de Quirós y Fuente-Trubia S.A. A través del cabeza de familia, José Fuente y Díaz-Estébanez, consolidaría una importante red de explotación y distribución de carbones con sus minas en Quirós y Mieres y un pequeño ferrocarril minero entre las estaciones de Quintana y el Vasco Asturiano para sacar sus carbones por el puerto de San Esteban de Pravia, donde contaba con varios vapores y barcos, pues era propietario también de una pequeña naviera.

A ello hay que sumar la fábrica de Manufacturas del Acero, conocida en Trubia como La Cardosa, una maderera o la adquisición en 1924 de la Fábrica de Loza de San Claudio, colocando a esta factoría a la cabeza de la industria cerámica regional. Fuente sería uno de los industriales más reconocidos de la región, lo que le haría ocupar varios cargos en diversas organizaciones relacionadas con el sector hullero; sería presidente de la Asociación de Explotaciones Mineras de Asturias y vocal del Comité Regional de Transportes y del Comité de Distribución de Carbones.

En el barrio de Molina, en Trubia, se encontraban la residencia y oficinas centrales de este destacado industrial. Sin embargo, en una pérdida que poca gente se da cuenta de su magnitud, hace unos meses esos edificios fueron derribados como consecuencia de un abandono y olvido y que los abocaron a la ruina, hecho más dramático si cabe cuando sabíamos que dentro se encontraba el archivo empresarial de la familia, además de otros bienes que se han perdido para siempre. Al menos, al que suscribe, siempre le quedarán las anotaciones hechas durante las largas conversaciones con Fernando Fuente, vecino tan querido en Trubia y fallecido en 2014.

A consecuencia de este derribo, en el talud de la montaña, apareció una pequeña apertura que enseguida me llamó la atención, con lo que tras contactar con la familia y el responsable de las obras, ahí me planté para su documentación. Y efectivamente, se trata de un refugio antiaéreo realizado por la familia Fuente para protegerse de los bombardeos que sufrió Trubia durante la Guerra Civil, peligro atestiguado por el derribo de cercana “Casona de Molina” en uno de ellos durante el año 1937.

Es una estructura sencilla pero recia; cuenta con un acceso en forma de arco de medio punto que da paso a un habitáculo excavado en el talud y estructura de hormigón, con muros de más de un metro de grosor. Interiormente es un cubículo abovedado de apenas tres metros de ancho y cuatro de longitud, con una altura de 1,80 metros. Revocado interiormente, tras la contienda fue utilizado como bodega y despensa. A pesar de su pequeño tamaño es singular por ser de los escasos refugios antiaéreos privados conservados en Asturias y hecho de obra. Tras su documentación, toda la información ha sido remitida a la Dirección General de Patrimonio para que quede constancia de este elemento patrimonial que, aunque no pueda ser visitado, merece ser reconocido, conservado y protegido como parte de la memoria de una familia tan destacada de la historia de Trubia y de la que apenas quedan ya recuerdos materiales.

 

Acceso a la construcción/ Foto Toño Huerta

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