Redacción/Grado
Atascos en el centro de Oviedo, tractores haciendo sonar sus claxon, cencerros y una imagen impactante: cráneos de ‘reciella’ (ovejas y cabras) y sangre de animal en las escaleras de la sede de Presidencia del Gobierno regional. Este es el balance de la manifestación convocada por Asturias Ganadera, que reunió a cientos de personas en el centro de Oviedo, en la segunda protesta del sector en un mes. Los ganaderos y agricultores cuentan con el respaldo de los partidos como el PP, con la presencia de concejales de la comarca como el tevergano Ángel Lagar; de Ciudadanos (estuvo el concejal moscón José Ramón González), IU y Podemos.
Asturias Ganadera denuncia lo que considera una «reconversión encubierta» del sector, con medidas que llevan al cierre a las pequeñas y medianas explotaciones a favor de la gran industria alimentaria: precios por debajo del coste de producción; normativa sanitaria que se acumula e impide competir frente a las importaciones de terceros países «con dudosa trazabilidad sanitaria», y que no están atados por tantas exigencias; declaración de parques naturales que limitan la gestión del territorio «mientras se beneficia a los éolicos», impulso a nuevos pobladores desvinculados de la tradición rural (lo que Asturias Ganadera tilda de ‘neocolonialismo urbano del campo’) y protección de especies como el lobo, que ponen «al límite de la extinción a la reciella, esencial para muchos de nuestros quesos» son algunas de las reivindicaciones.
El manifiesto íntegro:
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El mundo rural está herido de muerte y no veo la solución. Es difícil establecer un sistema de precios justos en esta economía de mercado hipercapitalista.
Habría que mejorar los servicios en los pueblos.
La solución no pasa por dar más subvención para comprar un tractor más grande, comprar la hierba en Zamora o mandar el ganado a Extremadura.
Lo veo difícil.